Desde principio de este año, la Policía de San Juan intensificó los controles por la ley seca. Sobre todo para detectar menores que están en infracción o a punto de cometerla. En los primeros 4 meses de 2009, demoraron a 130 menores, la misma cantidad que en todo el 2008. Fue por ingerir bebidas alcohólicas en la vía pública e ingresar a boliches donde sólo permiten mayores de 18 años. Ambas son infracciones contenidas en la ley seca, que es la norma que regula la actividad nocturna en San Juan y que fue endurecida en el 2005.
Otro dato que salió a la luz es que en lo que va del 2009, clausuraron 21 boliches y locales nocturnos por infringir la misma norma. En todo el 2008 clausuraron 100. La mayoría de las actas fueron labradas por permitir el ingreso de menores a estos lugares, cuando está prohibido.
"Intensificamos los operativos destinados a controlar a los menores porque cada vez hay más chicos en la calle. Antes los bolicheros los dejaban pasar aunque no está permitido. Pero fueron multados y clausurados. Es por eso que ellos también se están cuidando más", dijo Eberto Cortez, del D5 de la Policía de San Juan.
Que los menores no tengan un lugar donde ir de noche llevó a los bolicheros de la provincia a elaborar, hace unas semanas, un proyecto de ley para que les permitan la creación de lugares nocturnos que sólo sean para menores de edad y donde no se venda alcohol.
Hay más móviles en la calle y más efectivos de Policía haciendo patrullajes para controlar a los menores, según dijo Cortez. De hecho, una movilidad está destinada exclusivamente a realizar la recorrida durante la previa. Es decir, antes de que los jóvenes ingresen a los boliches. La zona de Urquiza y Libertador sigue siendo la más problemática y donde detectan más menores bebiendo alcohol, según dijeron desde la Policía. Las estaciones de servicio también son punto de encuentro antes de entrar a los boliches y a la salida de ellos.
"No sólo llevamos a la comisaría a los menores que están infringiendo la ley. Además están los que están en actitud sospechosa o por ingresar a un boliche para mayores. A ellos también los demoramos en la Comisaría del Menor y llamamos a los padres", dijo Cortez. Según el artículo 31 de la ley 7.575, el padre del menor en infracción debe pagar una multa que puede alcanzar hasta los 4.000 pesos.
La Policía también recorre los boliches antes que estos abran sus puertas. Lo mismo hace a la salida, que es cuando detecta la mayor cantidad de menores alcoholizados. El fin de semana pasado demoraron a unos 40 menores. La mitad eran mujeres. "No se trata de chicos marginales. Muchos son de buena familia y tienen dinero suficiente para comprar mucha bebida alcohólica. Es por eso que hablamos con los padres cuando los van a buscar a la comisaría", agregó Cortez, quien afirmó que seguirán con los operativos durante todo el año.
