Se aproximan las vacaciones de verano. En Chile y Argentina, las familias planifican sus viajes, que nuevamente les permitirán reponerse de un año laboral o estudiantil siempre complejo. En Chile la única limitación a los viajes es el bolsillo de cada uno, las tasas de cambio y las ganas de vacacionar. El panorama queda claro en diciembre y solo nos queda esperar el día del viaje.

En la Región de Coquimbo, las ciudades de La Serena y Coquimbo con todos sus balnearios y caletas, se preparan para recibir en enero a los tradicionales turistas trasandinos, que cruzan los Andes por el paso de “Agua Negra” o suben desde Viña del Mar. Nuestros ciudadanos aún no acostumbran a ir en masa a San Juan, pero año a año aumenta el interés por conocer allende Los Andes y no sólo Mendoza o Buenos Aires.

Existe sí, una preocupación en el ambiente turístico regional por las noticias que llegan de Argentina, sobre nuevos impuestos a los paquetes turísticos o que se limitarán los gastos con tarjeta de crédito en el exterior. Lo anterior evidentemente limitaría o dificultaría la llegada de turistas a nuestras playas y atracciones locales. La respuesta es ofrecer precios mejores y promociones, pero no se puede competir cuando la gente no puede gastar su dinero.

Junto con construir túneles, acuerdos e integraciones, es necesario además construir confianzas y dejar que la gente decida el mejor lugar para descansar. Tardamos años en hablar de integración, muchos más en llegar a acuerdos y faltan más todavía para construir el túnel. Dejemos que nuestros pueblos comiencen a conocerse, facilitando los viajes turísticos como primera medida de integración.