"Yo soy del interior, de Santa Fe, y sé lo que se siente pagar una entrada y que lo defrauden. Pero si hay algo que tiene este señor que habla es que siempre sale de gira con el mismo espectáculo que está en Buenos Aires. Es una manera de respetar al público que se toma el trabajo de pagar una entrada e ir a ver un espectáculo", dice con su característica vehemencia Aníbal Pachano, el ya famoso jurado de Bailando por un sueño que junto a su compañía llegará mañana a San Juan para presentar -de la mano de Fundación Protea- el exitoso espectáculo Pour la Gallery: un mega-show de baile, música, humor y monólogos, con una puesta pocas veces vista en la provincia.
"Yo siempre hice espectáculos con muchos talentos y gran despliegue, con una estética muy Pachano; lo que pasa es que ahora está más promocionado por la tele… Igual, está bueno romper ese mito televisivo y que quede claro que yo soy más bicho de teatro que de televisión", aclara Pachano, que sin embargo tiene bien claro cuánto le debe su fama actual a la pantalla chica.
– Usted es un bicho de teatro, pero que renació con la TV…
– Un antes y un después, sí. Empezó con Beto Casella en Bendita TV, y continuó con Marcelo Tinelli. Hay que ser agradecido con lo que a uno le sucede. Botton Tap fue muy famoso, luego la TV fue más difícil y por suerte volvió este espacio para que un artista pueda contar lo que hace. Te puede ir bien o mal, y en mi caso, ha sido bárbaro. En el balance, creo que es más la gente que me quiere. Y en el Bailando, sigo siendo el original del jurado, por más que hoy me quieran imitar…
– Con disfraces de villanos, por ejemplo…
– Sí, le agarró el ataque del personaje, ya no sabe qué hacer…
– Tampoco le gusta pasar desapercibido…
– Y bueno, tendrá que nacer de nuevo y trabajar más…
– Hablando del jurado, ahora que pasó la tormenta Alfano-HIV ¿Cómo está?
– Muy bien. Más allá que la tormenta me afectó -porque sigue siendo una falta de respeto, por más que se quiera disfrazar- está en manos de la justicia. Por suerte soy arquitecto bien recibido y no uso los medios para hacerme el abogado que no soy.
– Igual siguen algunos coletazos: Fort mostró imágenes muy amigables de Pachano y Alfano...
– No tengo ni habrá ninguna reconciliación posible, ni ninguna amistad o cosa por el estilo con esa señora. Sí habrá respeto de trabajo, porque soy educado y porque voy a seguir sentado en el jurado del Bailando, hasta que producción o Marcelo Tinelli decidan lo contrario. No voy a dejar un trabajo que me ha costado años construir. Llegué a la televisión para quedarme. Lo que pasa es que a estos personajes les encanta exponer su vida privada y creen que todo el mundo es igual, son Chuky y la novia. Lo bueno es que quisieron desprestigiarme y me convertí en un ejemplo de que un portador de HIV puede trabajar, tener éxito, hacer deportes, crear, vivir y ser feliz. No hay que tener miedo.
– Y el lunes también se agarró con Nicolás Espinoza (el soñador de Paddy Jones, ahora con Marengo), que dijo que vio el famoso cachetazo a Alfano…
– Ay sí, se acordó tarde la criatura, se subió tarde al juego. Pero si vio algo, que vaya a un juzgado, declare y punto. Yo no soy ningún golpeador y el que diga lo contrario deberá dar las pruebas y responder por lo que dice.
– Y como si no tuviera suficiente, sumó a Marengo y su peleas fantásticas…
– Ahhh, y ahora que soy el meterete (risas). Esta chica tiene el pato desbarrancado. Marengo está diciendo muchas cosas desubicadas… y bueno, deberá atenerse a las consecuencias.
– Y en la otra punta del show, Coki Ramírez (la "novia" de Tinelli), ¿Cómo la ve?
– Es una gran cantante y va a tener un gran futuro si no se la cree. Mientras mantenga la humildad cordobesa, si es que existe, va a funcionar. Buenos Aires es una jungla, acá de un segundo a otro te aman o te odian. Podés llegar, pero tenés que manejarte con inteligencia.
– No es fácil…
– No, y ha subido demasiado rápido. Es una niña muy carismática y tiene sustento artístico para sostenerlo, canta muy bien, pero todavía hay que ver.
– ¿Cuánto de cierto hay en el romance con Tinelli?
– (Risas) Y, no sé, no me meto en la intimidad, no opino. Pero es bueno que la gente se enamore.
– Usted está enamorado, lo dijo y armó un revuelo…
– ¡Ahora todos quieren saber! Y no van a saber (risas)
– Pero lo van a seguir para todas partes…
– No creo, ni se van a dar cuenta. Pero sepan que estoy bien. El amor siempre hace bien al espíritu.
