Cambio de clima, evidente cambio de clima. Si el Servicio Meteorológico Nacional tuviera que dar un pronóstico, diría que en el horizonte más cercano se ven nubes negras, que habrá lluvia, aunque no más de lo normal. Es, en apariencia, lo que está ocurriendo en San Juan en los últimos tiempos en materia económica: Pascua-Lama frenada; la agricultura atravesando uno de sus peores momentos luego de un par de heladas tardías históricas; y el comercio al compás del resto. Todo parece envuelto en una especie de mala suerte continua, para los que creen en esas cuestiones. Los que no, sabemos que a la provincia desde hace tiempo le esperaban algunas de estas noticias, especialmente en materia minera. Igual no todo es tan negativo como se escucha en la calle: todos los sectores políticos y sociales de la provincia, quién más quién menos, se han acercado a Casa de Gobierno a expresarle al vicegobernador Sergio Uñac su apoyo institucional y político, lo que no es poco. También, se ve, el Gobierno Nacional se ha puesto a disposición de la provincia para ayudar en la crisis, lo que es más que positivo. ¿Es suficiente? Si los funcionarios locales saben aprovechar la movida, sí, será suficiente, si no, obviamente, todo habrá sido en vano. Para colmo, todos los días pasan cosas: el anuncio de la salida de Peter Munk de Barrick sumó incertidumbre al mercado minero mundial y cayó pésimo en las acciones de la multinacional. Hay algunos mineros sanjuaninos que ya están apagando la luz porque no quieren ser los últimos. En la compañía, y por lo bajo, dicen todo lo contrario. "Estamos expectantes por la empresa que viene", dicen. Con tanto revuelo, todas las posibilidades se analizan: si Barrick se va, a pesar de la amenaza argenta de "Si se llevan Lama, olvídense de Veladero", hay un Ministro sanjuanino que pidió apoyo a la Nación para estatizar la mina iglesiana. En Buenos Aires, dicen, respondieron con un silencio de radio atroz. A no desesperar, porque los buitres huelen la desesperación a kilómetros de distancia.

La rebelión que armaron los productores pocitanos ante una inspección de AFIP, no es más que un símbolo del cambio de humor que se vive. Los hombres de campo admiten que están en la irregularidad absoluta teniendo gente en negro en sus fincas, pero piden un poco de cintura política. Los convenios de corresponsabilidad gremial están caídos. Esos acuerdos ponían a los empleados golondrina en un estado legal intermedio. Es decir, estaban en blanco, no perdían sus beneficios sociales y podían ir y venir dependiendo de los tiempos de las cosechas. La mayoría de los gremios se mostraron conformes y firmaron los acuerdos, pero al final casi todos los convenios se cayeron y hoy no están vigentes. ¿Resultado? la mayoría de los empleados de finca están en negro. Las heladas tardías destrozaron a los productores, y hay problemas específicos que no están al alcance de los funcionarios sanjuaninos solucionar. Dicen, por ejemplo, que España ha inundado de aceituna barata el mercado mundial y que eso los ha obligado a bajar los precios a cifras no calculadas por el mercado. No hay forma de que un sanjuanino pueda arreglar esa situación, ni desde San Juan ni desde la Nación. En Casa de Gobierno aseguran que tratarán todos los temas y que intentarán ayudar a todos, pero advierten que no dejarán pasar "avivadas", que ya han empezado a aparecer, aseguran. Una caja de ajo se exporta a 20 dólares cada una. Los productores dicen que es poco. En Gobierno dicen que es lo posible en el mercado actual.

En medio de todo el revuelo, gremios afines y no tanto, empresarios de todos los sectores, dirigentes de la oposición, políticos oficialistas, todos se han referenciado en Sergio Uñac para manifestar su apoyo al Gobierno. El Estado logró instalar a poco del accidente de José Luis Gioja que las instituciones se iban a respetar y que es Uñac, por mandato Constitucional, quién debía guiar el Gobierno hasta el retorno del mandatario. El resto de las instituciones se alinearon a ello y se lo están diciendo al vice en cadena, uno por uno, lo que es muy saludable para Uñac, pero más que nada para la vida política de la provincia. Si eso no ocurría, el desastre iba a ocurrir. Eso tiene que ver con la fortaleza del
liderazgo de Gioja, pero también con la solvencia del Vice para contener. En el Gobierno rescatan esos apoyos, pero resaltan más que nada el del Gobierno Nacional. La visita que hará el ministro de Planificación Federal la semana que viene a la provincia, será clave para el plan de obra pública que armó el Gobierno para contener la mano de obra desocupada de la minería. Hay llamados diarios a los despachos oficiales, y hay respuestas de los cristinistas todo el tiempo. La cosa se afinará un poco más, esperan, una vez que Cristina Fernández vuelva a gobernar.

En materia minera, las noticias no son buenas, como ya todos saben. Al freno de Lama se sumó el viernes la noticia de que el fundador de Barrick, Peter Munk, dejará definitivamente la compañía el año que viene. Sobre llovido, mojado. ¿Cómo impacta eso a los sanjuaninos? La empresa se desprendió hace unos días de 3000 millones de dólares en acciones, no está pasando una buena época por la caída de los precios de los metales y, para colmo, sufrirá reacomodamientos internos muy fuertes por la partida del longevo ejecutivo minero. "Será otra empresa", dicen los ejecutivos locales de la multinacional. Indefectiblemente eso impactará en San Juan donde, ya que esa empresa tiene dos inversiones que han cambiado la provincia: Lama y Veladero aportan el 34 por ciento del producto bruto interno, nada más y nada menos. Ante ese panorama, los funcionarios intentan estar un paso adelante y en esa carrera a un iluminado del gabinete se le ocurrió estatizar. El IPEEM (Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras) es socio de Barrick en los emprendimientos y si la empresa decide irse finalmente, ese organismo estatal podría tomar las riendas con sencillez jurídica. La idea no es tan alocada ya que funciona en otros países, pero en estas condiciones tiene más que ver con una decisión política que financiera. Se lo trasladaron a De Vido. El alfil K ni siquiera contestó. Dicen que Gioja ya lo venía masticando. El dato no es buena señal hacia el mundo y en eso el Gobierno Nacional tendrá que opinar, seguramente. Por ahora, el tema se estudia, pero dicen en la vieja casona de Paula y Libertador que sería la última de las chances. El tema será salvar las 3.000 fuentes de trabajo directo, y muchos más indirectos que tiene Veladero. Todos -funcionarios y empresarios- en la provincia apuestan a que no se llegará a ese límite, aunque no pueden asegurar que no ocurra, por eso la incursión en otras opciones.

Lo positivo es que cualquier movimiento que hagan en el Ejecutivo tiene banca política, se ve. Al menos es lo que se intuye desde afuera al observar el desfile de personalidades por Casa de Gobierno. Gioja tuvo un retroceso en su precaria salud esta semana, y en los funcionarios crece la idea de que la transición será un poco más larga de lo que calculaban. Las caras de tristeza y cansancio se notaron esta semana. Paciencia habrá que tener, y abandonar las ideas de catástrofe, si es que no la queremos.