No tiene casi nada que ver con aquel que regresó a San Juan en febrero, después de un largo periodo de internación. En su cara ya no hay gestos de dolor, recuperó peso y su andar es mucho más firme, más seguro. Mientras sigue con su plan de rehabilitación, José Luis Gioja habló de una nueva operación que se debe realizar en la zona del abdomen: la cuarta desde que cayó su helicóptero en Valle Fértil. No es nada que aparente una complicación, aunque él, entre risas, reconoce que lo asusta. Además, dijo que la posibilidad de apostar por un cuarto mandato sigue sin estar en su agenda y que el año que viene espera poder viajar a Europa para cumplir la promesa que hizo su esposa después del siniestro, visitar a la Virgen de Lourdes (Francia).

– ¿Qué le pasó en la rodilla?


– Tuve una imprevista infección de algún vestigio del accidente, tuve un pico de fiebre, que tomar antibióticos, cuidarme y parar unos días. Yo, por lo menos por un año, tengo que cuidarme muchísimo de cualquier tipo de infección al no tener bazo. Hasta que el organismo se acomode, tengo que tratar de no tener ninguna enfermedad infecciosa. Tengo que tomar precauciones con el frío, para no pescarme gripes, anginas. Tengo muy claro que por todos los que pidieron por mí, que son muchísimos, por mi familia, por los sanjuaninos, no puedo fallarles, no puedo cometer ninguna imprudencia.

– ¿No cree que por ahí las comete?


– Pareciera, pero trato de ser lo más prudente posible.

– Los médicos y los kinesiólogos le han dicho que debe aflojar con algunas cosas…


– Pasa que es como si a cualquiera le quitan las cosas que le gusta hacer, que sabe que tiene la obligación de hacer. No sé si es una capacidad especial o qué, pero yo siento cuando llego al límite y cuando eso pasa, paro.

– ¿Qué dice el médico del Hospital Italiano que sigue su caso?
– Dice que estoy bien, que me sigo recuperando.

– ¿Recibió algún reto?


– No, porque me vio antes de lo de la rodilla. Siempre pide el orden natural que hay que tener y yo trato de cumplirlo.

– ¿Sigue con la rehabilitación?


– Sí. Desde principio de julio hago sólo en la mañana o en la tarde, una vez al día, una hora al día.

– ¿Qué ejercicios hace?


– Hago cinta, camino, me estiran, me elongan, me hacen masajes. Salgo a caminar a la vuelta de mi casa.

– ¿Las heridas que tenía en el cuello y el abdomen cicatrizaron?

– Sí, las dos cerraron muy bien, gracias a Dios. Ahora me dicen que tengo que seguir haciendo rehabilitación y más que nada cuidarme.

– Los kinesiólogos le dijeron que tenía que hacer natación. Al haber cerrado las heridas, ¿lo va a hacer?


– Sí, la idea es hacerlo en primavera, cuando no haga frío. No puedo pasar frío.

– ¿Ya sabe dónde irá?


– Todavía no sé. Hay dos o tres lugares. Hace tiempo iba a una pileta climatizada que está en calle Rivadavia, vamos a ver.

– En algún momento dijo que tenía muchos dolores, ¿cómo va con eso?

– La mano izquierda no la movía y el hombro derecho y el brazo tampoco. Ahora puedo moverlos, estirarlos sin problema, hago todo.

– ¿Y los dolores en la espalda?


– Van menguando. Tuve quebraduras por todos lados, la segunda vértebra dorsal, la primera lumbar, el omóplato, la escápula, la clavícula. Todo soldó bien. Tengo molestias porque los ligamentos y los músculos quedaron un poco resentidos, pero son cada vez más leves. Los dolores son ahora fundamentalmente cuando termina la jornada, en las mañanas amanezco muy bien.

– Se lo ve con varios kilos más que cuando llegó a la provincia…

– Llegué a pesar 87 kilos y ahora peso 92.

– No es mucha la diferencia…


– No puedo avanzar mucho más tampoco. No estoy para llevar grasa de más, no me haría bien. Antes me alimentaba por sonda y cuando volví a comer, empecé a recuperar mi peso.

– Tuvo problemas no sólo con el bazo, también con el páncreas y el hígado, ¿cómo están ahora?


– Funcionan bien, muy bien. No he tenido ningún problema.

– ¿Piensa irse del país para seguir con el tratamiento o hacerse alguna intervención?


– No, a ningún lado. No le he pensando y nadie de mi entorno hizo nada respecto a eso.

– ¿Está prevista alguna otra operación?


– Está prevista otra operación, sí.

– ¿De qué?


– De una eventración en el estómago.

– ¿Qué es eso?


– Cuando te operan de la panza, el músculo de la panza no se puede coser. En la operación del bazo me pasó eso.

– ¿Y cuándo piensa operarse?


– Para fin de año más o menos. Tiene que pasar un año después del evento.

– ¿Será en San Juan o en Buenos Aires?


– En principio, en Buenos Aires, pero tengo que ver. Tengo que ver las condiciones y demás.

– ¿Se tiene que operar sí o sí o puede vivir así sin problemas?


– Podés estar así, hay que ponerse una faja, yo estoy fajado. En el invierno no hay problemas, pero en el verano sí por el calor.
– Entonces se opera sí o sí…


– Hay que tomar la decisión en el momento (risas). Por ahora, me dijeron que pasara por lo menos un año.

– ¿Se asusta cuando habla del tema?


– Pasa que no quiero saber nada con más quirófano y agujas (risas).

– ¿Cuánto más le falta de recuperación?


– Tengo que seguir trabajando. La fuerza espiritual está intacta y en lo físico estoy en un 85 por ciento.

– ¿Eso lo invita a pensar en un mandato más?


– Antes de que siga preguntando le digo que la prioridad es mi salud (risas). No tuve tiempo de pensar, tengo otras prioridades.

– ¿Habla con su familia del tema?


– No, no hemos hablado. No es un tema que esté en la agenda.

– Si usted fuera mi papá, yo le preguntaría qué va a hacer…


– No me han preguntado (risas).

– A más de 9 meses del accidente, ¿de qué se acuerda?


– Me acuerdo muy poco. No me he puesto a mirar para atrás. Creo que la naturaleza humana y los que creemos en Dios apostamos a eso. Son mecanismos de defensa. Que yo no me acuerde de nada de cuando estuve internado en San Juan es una muestra de eso.

– ¿Ha podido ir recordando algunas cosas?


– Cosas muy aisladas, no puedo hilvanar, no me acuerdo de caras, no me acuerdo del médico. En las PASO pedía los boca de urnas cada una hora, le decía a mi hijo vámonos a la casa, pero todo eso lo sé porque me lo contaron, yo no me acuerdo.

– ¿Qué no haría hoy que antes sí?


– Lo que yo no haría hoy es no quererme. Yo me quiero más y quiero mucho más a mi entorno, disfruto más de la vida. Nacer de vuelta no es poca cosa. Ese es el aprendizaje. Antes era una locura, ese día estábamos en el Valle, teníamos que volver, había un acto esa tarde y otro en la noche, nos íbamos a Jáchal al otro día, después a Iglesia, teníamos que pegar la vuelta y el lunes había otro acto acá. Son cosas que hoy las miro y no eran normales.

– ¿Esto de aparecer menos en actos o actividades va a ser permanente o mientras termina de recuperarse?


– Con lo de la rodilla se dio la circunstancia. Yo aparezco cuando tengo que aparecer. Pasa que hay mala costumbre también en ustedes. Ya es hora de normalizar la cosa, yo no puedo estar en todos lados. Cuando no estoy, está el vicegobernador y lo está haciendo muy bien.

– ¿Se va a tomar vacaciones?


– Sí, pero recién en el verano.

– Se lo pregunto porque en los últimos dos años paró tres o cuatro días nada más…


– Yo tengo una deuda pendiente, que es una promesa de mi mujer y la tengo que cumplir, que es ir a Lourdes.

– ¿Lo va a hacer el año que viene?


– Quiero hacerlo el año que viene. Quiero ir a ver al Papa y quiero ir a Lourdes. Así que, cuando la salud me dé, cuando me sienta pleno, lo voy a hacer.