Buenos Aires, 4 de mayo.- Parece que fue un día lleno de emociones para el pequeño Jack en su visita al zoológico de Oregon, en los Estados Unidos. El pequeño quiso acercarse a una leona para acariciarla, pero por suerte para él había un vidrio de por medio, ya que de lo contrario se hubiera convertido en su cena.
Vestido con un buzo a rayas blancas y negras, el bebé de sólo un año se paseó por los pasillos del moderno zoológico, que tiene paredes de vidrio para garantizar una mejor experiencia para el visitante y una calidad de vida más alta para los animales.
Pero fue gracias a esas paredes que el pequeño aventurero logró captar la atención de los animales, como en el caso de Kya, la leona, que lo quiso capturar al mejor estilo cazadora de la sabana africana.
"Era la primera visita de Jack al zoológico. No nos dimos cuenta de que parecía una cebra sino hasta que llegamos a casa, pero parece que los cocodrilos y jaguares sí lo vieron. Se acercaban al vidrio para tocarlo", señaló horas después la madre del pequeño, Heather Baltzor, al sitio The Huffington Post.
