El exsecretario kirchnerista de Obras Públicas José Francisco López se negó ayer a declarar como imputado de enriquecimiento ilícito ante el juez federal Daniel Rafecas, luego de haber protagonizado un ‘ataque de nervios‘ cuando estaba encerrado en la alcaidía de los tribunales del barrio porteño de Retiro.

El propio magistrado informó a los periodistas que en la audiencia el exnúmero dos de Julio De Vido tomó conocimiento de los cargos y pruebas que pesan en su contra, luego habló durante media hora con su abogada defensora, Irene Fernanda Herrera, y finalmente hizo uso de su derecho a desistir de la declaración indagatoria ‘por el momento‘. ‘Lo que se dispuso es que (López) quede detenido en el penal de Ezeiza‘, precisó el juez, quien detalló que durante la comparecencia vio ‘compensado‘ al acusado.

En tanto, en las últimas horas de ayer se ordenaron nuevos operativos en el monasterio de General Rodríguez donde López quiso esconder casi 9 millones de dólares y en uno de los departamentos del exfuncionario en la avenida Las Heras de la ciudad de Buenos Aires. Asimismo, trascendió que sería llevado a declarar ante la fiscal Alejandra Rodríguez -de General Rodríguez- por el caso de la tenencia ilegal del arma que le encontraron cuando fue al convento, trámite que no cumplió el miércoles con la excusa de que escuchaba ‘voces‘ y tenía ‘alucinaciones‘.

El exfuncionario pasó la noche del miércoles en la Dirección Departamental de Investigaciones del partido de Moreno y fue trasladado a primera hora de ayer a los tribunales federales de Comodoro Py 2002, donde quedó alojado en la alcaidía de la planta baja. Pero allí empezó a proferir gritos e intentó quitarse el casco de protección que le pusieron las fuerzas de seguridad para golpearse la cabeza contra la pared. Cuando los policías consiguieron calmarlo a medias y lo subían de la planta baja al tercer piso, según las fuentes, ‘la cosa se puso difícil‘, por lo que debieron frenar el traslado y regresar a la alcaidía.

Hacia media mañana arribó la abogada Herrera y se constituyó como defensora también en esta causa, luego de lo cual López fue trasladado de nuevo al juzgado, con chaleco antibalas, casco y las manos esposadas a la espalda. Herrera confió a los periodistas que su cliente ‘está muy ansioso y sufriendo un estrés muy alto‘ a raíz del ‘encierro, aislamiento y falta de contacto con la familia‘, pero ‘no está loco‘.

Consultada acerca de las versiones de que López supuestamente consumía drogas prohibidas y ahora padecería de síndrome de abstinencia, la abogada respondió: ‘No me consta y a mí no me lo transmitió‘. También la letrada aseguró que su cliente ‘no‘ le ‘habló‘ del origen y la procedencia de los casi 9 millones de dólares que quiso esconder el último martes en un monasterio de General Rodríguez.