Facebook, una de las redes sociales más populares del mundo, acaba de cumplir 10 años y en este lapso ha experimentado un crecimiento dentro de internet y en relación a sus usuarios, que hacen que actualmente tenga más de mil millones de personas, una cifra absolutamente estimativa ya que para algunos expertos es imposible conocer este número en forma exacta.
El sociólogo y director del programa de Humanidad de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Francesc Núñez Mosteo, asegura que para muchos usuarios, actualmente, Facebook es parte de sus formas de relación social, tan natural como utilizar un medio de transporte para trasladarse de una ciudad a otra. Todavía no deja de ser maravilloso y sorprendente que ahora podamos estar en la capital de un país y una hora y media después podamos estar en otra desplazándonos por el aire dentro de una estructura de hierro de varias toneladas.
El mismo Núñez Mosteo dice que con la misma naturalidad que calentamos la leche en la microonda o nos colocamos unos lentes, millones de personas abren sus computadoras, teléfonos o tabletas para entrar en sus espacios de Facebook, ver qué novedades hay, compartir un enlace , hacer una nueva entrada con aluna imagen, noticia o video, colgar alguna foto que acabamos de hacer o ver a quien podemos pedir que nos acepte como amigos.
El padre o creador de Facebook es Mark Zuckerberg, a quien hace exactamente un década se le ocurrió en su habitación de la Universidad de Harvard, un espacio digital de red social para interactuar con sus compañeros estudiantes de esa casa de estudios. Tal fue el éxito, y también la polémica que generó, que luego la red social se difundió fuera de ese ámbito hasta alcanzar la trascendencia que tiene actualmente y que representa un negocio millonario. Se trataba de una alternativa a los chats, foros y correos electrónicos por Internet que habían comenzado a evidenciar un desgaste.
Es un hecho que para la gente que no utiliza esta red social, por no tener acceso a la tecnología o porque simplemente no le es de utilidad, la actitud de quienes sí la utilizan les puede parecer extravagante o adictiva. Cada vez se ve a más gente en los colectivos, viajando en un taxi, sentada en una plaza o una confitería o en la puerta de su casa gesticulando, riéndose o pulsando con sus dedos las pantallas de sus teléfonos o tablets, en una actitud que hace temer por el futuro de la comunicación persona a persona. De todas formas, los defensores de las redes sociales sostienen que no hay nada que temer a esos hábitos, ya que actitudes como la de estar mirando todo el día la pantalla del teléfono celular para leer los mensajes o la información que pueda contener Facebook, es una forma de interacción social que no nos hará renunciar a la ternura de una palabra dicha al oído, a la conversación de sobremesa o a una charla de café con un amigo o compañeros de trabajo. Tampoco nadie va a dejar de leer un buen diario o un libro, porque reciba a través de Facebook un adelanto de una noticia, ya que el tratamiento de la información nunca será igual.
La vida vertiginosa y la posibilidad de estar comunicados con miles de personas en un instante y a la distancia han hecho de Facebook un medio ideal, que manejado con cierto criterio y con las debida precaución ha hecho que la gente conozca más de la propia gente, y superar casos de años de incomunicación por el tiempo y la distancia.
Hay que tener en cuenta, señala Núñez Mosteo, que Facebook es un conjunto complejo de tecnologías y, por ahora, un gran negocio. Esto hace que conlleve unos intereses y unas tramas de acciones sociales que desbordan nuestra condición de simples usuarios de la comunidad electrónica. Privacidad, publicidad, información, algoritmos para generar acciones y tomar decisiones, el carácter indeleble de lo que tiene lugar en la plataforma digital, etc., están también definiendo todo lo que tiene lugar -vida , vida social- en estos entramados de comunicación e interacción entre personas y tecnologías . La innovación tecnológica y los imperativos comerciales generan un flujo muy veloz que es difícil de prever hacia dónde irá.
Hace muy pocos años era raro imaginar un adolescente que cuando llegaba a casa y encendía la computadora no se conectara al Messenger. Muchos de los pobladores jóvenes de las plataformas actuales quizás no han oído ni hablar del Messenger o del Fotolog.
