Una vigilia el 30 abril, la misa solemne el 1 de mayo y la Misa de Acción de Gracias al día siguiente son los actos principales de los ‘tres días‘ de beatificación de Juan Pablo II, seis años después de su muerte.
El Vaticano informó ayer el programa de la beatificación del papa Karol Wojtyla (1920-2005), subrayando que sus restos podrán ser venerados en la basílica de San Pedro por todos los fieles.
La beatificación de Juan Pablo II, considerada un ‘evento eclesial‘ por el Vaticano, se articulará en 3 momentos diferentes.
En la noche del 30 de abril se celebrará una vigilia en el Circo Massimo de Roma, en la que intervendrán el que fuera secretario particular de Juan Pablo II y actual cardenal de Cracovia, Stanislaw Dziiwisz; su antiguo su portavoz, el español Joaquín Navarro Valls, y la monja francesa Marie Simon Pierre, cuya curación de manera inexplicable para la ciencia de la enfermedad de Parkinson ha abierto las puertas a la beatificación.
Después se recitará el rosario en conexión directa con 5 santuarios de todo el mundo: el de la Virgen de Guadalupe, en México; Fátima en Portugal, Lagniewniki en Polonia, Kawekamo-Bugando en Tanzania y Notre Dame del Líbano.
Al final, el papa Benedicto XVI impartirá la bendición apostólica desde el Vaticano.
El 1 de mayo, a las nueve de la mañana local (4.00 en Argentina) comenzará la ceremonia de beatificación en la plaza de San Pedro del Vaticano con una hora de preparación.
A las diez, Benedicto XVI oficiará la ceremonia, a la que podrán asistir todos los fieles que lo deseen, ya que la participación es libre y no estará regulada por entradas. En este marco, el Vaticano instó a los fieles a no dejar que las informaciones de grandes aglomeraciones y hoteleros sin escrúpulos les quiten el ánimo de viajar a Roma. ‘Los invito a todos a venir. Roma está preparada. No tengan miedo a venir o de invitar a la gente‘, dijo el padre Caesar Atuire.
Cuando el papa lo proclame beato, se descubrirá un gran retrato de Juan Pablo II colocado en el balcón principal del templo y se cantará el himno del beato, en latín.
Para esta ceremonia se esperan numerosas delegaciones de países. Ya han confirmado que acudirán los reyes de los belgas y el presidente de Polonia, el país natal de Juan Pablo II.
En la plaza de San Pedro y en zonas adyacentes serán colocadas 14 pantallas gigantes de televisión para seguir la ceremonia.
Tras concluir la misa, el papa Ratzinger y los cardenales irán en procesión desde la plaza hasta el interior de la basílica, donde se postrarán ante el féretro de Juan Pablo II, que 2 días antes será sacado de la tumba y colocado ante el altar mayor de la basílica.
Después, todos los fieles que lo deseen podrán acercarse hasta el féretro para rendir homenaje al papa. Esta veneración durará hasta que cese el flujo de fieles.
El 2 de mayo, a las 10.30 hora local (5.30 en Argentina) el cardenal secretario de Estado, Tarciciso Bertone, oficiará en la plaza de San Pedro una misa de acción de gracias. La diócesis de Roma informó ayer que hasta el momento más de 300.000 personas ya han asegurado que participarán en los actos, cifra que puede aumentar considerablemente.
