El Tour entra en la semana decisiva con el británico Chris Froome como dueño y señor de la carrera y apenasoposición de los llamados favoritos.
Tanto el británico, que aspira a la tercera corona, como los aspirantes a cambiar el decorado, deberán enfrentarse a cuatro etapas alpinas con recorridos duros y espectaculares, idóneos para batallas pendientes.
Para empezar, tras la jornada de descanso llega la inédita cima suiza del Finhaut-Emosson (10,4 km / 8,4%), el jueves la cronoescalada de 17 kilómetros, y antes de París dos etapas que reeditan la épica lucha del hombre con la montaña: el viernes final en alto en Saint-Gervais Mont Blanc (9,8 km al 8%) y el sábado con el paso de La Colombiére y el Joux Plane de testigo a 12 kilómetros de la meta de Morzine.
Hasta el momento Froome ha demostrado estar muy fuerte al igual que su equipo. El dueño de la malla amarilla aventaja por 1m45s a Bauke Mollema, 2m45s a Adam Yates y 2m59s a Nairo Quintana.
