Durante los primeros meses del 2014, los precios de los vinos, mostos y su materia prima, la uva, arrancaron bajos y ni las variables de pronósticos de merma de uvas y de mejora del tipo de cambio producida a fines de enero parecían imponerle ritmo. No obstante, ahora al observar los registros del Ministerio de Producción, en base a datos del INV con las operaciones realizadas por compradores y vendedores en el mercado local, se advierte un repunte en todos los productos elaborados, desde el mosto sulfitado, al vino escurrido, y hasta de los blancos y tintos varietales. Las subas se asemejan en porcentajes a las del 2009 (ver infografía), cuando también los precios estaban deprimidos y fue necesario -igual que este año- un operativo de compra por parte del Gobierno para tonificar los precios de la materia prima al productor. Van algunos ejemplos: el litro de mosto sulfitado, que empezó el año a un valor de $1,60, ahora registra operaciones a $2,25 y $2,30 de Cepas Argentinas y Jugos Australes, evidenciando un incremento casi del 44 por ciento. Mejor aún le fue al vino escurrido, que saltó de los $1,75 y $1,80 iniciales a los actuales $2,50 y $2,60 de los últimos registros, es decir, un 48 por ciento de aumento. En el año 2009 el mosto sulfitado a esta altura había trepado poco más del 41 por ciento, y el blanco escurrido un 37,5 por ciento. Sin embargo, frente a las situaciones de los ‘claros’ (las mejoras de precios en la elaboración) están también los oscuros: que el precio de la uva no repuntó ni tan rápido como hace 5 años, como tampoco el mercado llegó a igualar el precio de $1,65 establecido como referencia oficial. O sea, que a pesar de que la cosecha tiene una contracción del 25% respecto a la vendimia pasada, los compradores siguieron pagando cotizaciones bajas. Cuando empezó la cosecha todas las plantas procesadoras de mosto empezaron a pagar con una base de $1,20 el kilo de uva. Una vez que se puso en marcha el operativo del Gobierno comprando a $1,65, la base del sector privado subió a $1,40. ‘’Si no se hubiera hecho el operativo oficial es probable que la uva no se hubiera pagado a este precio’’, dijo el bodeguero Oscar González Valverde esta semana. Es evidente que de no haber mediado el Gobierno, los precios se hubieran quedado chatos pero lo llamativo es que aún con la medida oficial no alcanzaron el alza esperada: la uva pasó de $1,20 a $1,65 en el operativo oficial de compra, es decir, una suba del 37,5 por ciento; mientras que los industriales pasaron de pagar $1,20 a $ 1,40, un incremento del 16,67 por ciento. Han aparecido algunas operaciones a $1,50 pero a largo plazo, por lo que no todo está cerrado. Pero a diferencia del año 2009, aquella vez rápidamente el mercado respondió al ‘apriete’ del Gobierno y la uva pasó de $0,62 a los $0,92 sin más, un aumento del 48,39 por ciento. La demora actual señala que la expectativa del mercado de mosto tanto para consumo interno como exportación es mala pues con una caída de 25 por ciento de la cosecha -menos oferta- los precios no repuntan como indica la ley de oferta y demanda.
RAZONES
En el sector industrial, en voz baja, dicen que el precio internacional no es tan bueno, que las ventas ya no llegan a los 1.600 dólares como el año pasado, sino que se plancharon en 1.100 y 1.200 dólares la tonelada. Respecto al vino, fuentes del sector bodeguero señalaron que no hay mucha expectativa de que las ventas en el mercado interno se expandan en un año que indica que Argentina vivirá un período recesivo donde el vino no está en la primera lista de las necesidades de consumo de la gente. Por otra parte, dicen que la mejora del tipo de cambio fue licuada por la inflación de costos. En el Gobierno le echan la culpa a la especulación del sector. ‘’Las bodegas (de vinos de traslado) subieron los precios cuando el secretario de comercio del Interior, Augusto Costa autorizó una suba del 5 por ciento en góndola’’, señaló una fuente del Ministerio de Producción esta semana. ‘’No hay caída de consumo, en cambio hay un repunte del 35 por ciento en enero y febrero según cifras del INV; en San Juan no hay sobrestock de vinos y en Mendoza, las existencias son de 3 o 4 meses, lo cual es el mínimo stock técnico equilibrado. Encima hay una merma de la producción del 25%, o sea que no hay oferta de vinos y uvas nuevas; y por último, el ¡Gobierno intervino comprando uva! No hay razón de libre mercado que diga que se deben quedar chatos los precios con las variables que hay. Se han sentado los tres formadores de precios básicos sobre un valor bajo y no lo quieren mover, porque no quieren’’, opinó Marcelo Ureta, desde la Agencia Calidad San Juan. En esta entidad gubernamental tienen la expectativa de que el litro de mosto y el del escurrido deberán estar sobre los 3 pesos a fin de año. Los productores que vendieron sus uvas al operativo oficial están cruzando los dedos para que eso ocurra, porque con promesa de reajuste, ya saben que arriba de 2,80 el litro de mosto, les van a pagar el kilo de uva a $1,65 en vez de $1,60.
