La expectativa política mundial se centra hoy en Venezuela, porque todas las miradas seguirán de cerca los comicios legislativos, donde están habilitados para votar 19,5 millones de ciudadanos, ya que de triunfar la oposición, sería la primera vez que la revolución socialista, iniciada en 1999 por el fallecido Hugo Chávez, tendría un contrapeso que podría cambiar el curso del régimen de Nicolás Maduro.

Un triunfo opositor marcaría un punto de inflexión que impondría un nuevo balance de fuerzas con una oposición vigorizada, si obtiene mayoría legislativa, lo que también le permitiría modificar leyes orgánicas al punto de promover un referéndum revocatorio contra Maduro, una especie de juicio político constitucionalmente permitido, a partir de la mitad del mandato presidencial, en abril de 2016.

De todas maneras, con mayoría simple, la oposición podrá aprobar el presupuesto nacional y créditos adicionales, investigar e interpelar a funcionarios públicos, introducir enmiendas a la Constitución y aprobar una Ley de Amnistía que buscará liberar a quienes consideran ‘presos políticos’. Sin embargo, el Gobierno, que controla la mayoría de las instituciones del Estado, creará obstáculos para cualquier amenaza al poder de Maduro, lo que frenaría cualquier corrección sobre la política económica. Debe recordarse que desde la época de Chávez, el gobierno tiene facultades legislativas y hasta judiciales que permiten manejar discrecionalmente las instituciones republicanas.

Pero ahora el panorama parece ser diferente porque los últimos sondeos coinciden en el avance opositor e indican que estas elecciones reflejarán el descontento de una población agobiada por una crisis económica expresada en la inflación más alta del mundo, profunda recesión y escasez de productos básicos. Muchos observadores predicen estos comicios como un punto de partida para el gran cambio que esperan los venezolanos.

Maduro, por el contrario, se siente firme y manifestó la seguridad en el triunfo del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, y ha dicho que ganarán ‘como sea’. ‘Ellos ganan en las encuestas, nosotros ganamos las elecciones. Ellos han ganado las encuestas estos 16 años, sigan ganando. Aquí hay que ganar con votos’, ha sido el desafío del chavismo al cierre de la intensa campaña electoral. Lamentablemente el régimen no acepta veedores extranjeros ni cualquier fiscalización que asegure transparencia electoral.