La emergencia impuesta por la propagación en la Argentina de la pandemia de gripe A, ha movilizado todos recursos asistenciales y a la vez paralizado o restringiendo actividades productivas y de servicios, que van a tener repercusiones en la marcha de la economía.
El gasto hospitalario para asistir a los enfermos y las implicancias en el sistema de salud, demandarán reasignaciones presupuestarias para insumos específicos y mayores recursos para la logística comprometida en esta lucha desigual contra una enfermedad sin métodos efectivos para combatirla. En la Capital Federal, el jefe de Medicina del Hospital Gutiérrez e integrante del Comité de Crisis formado a raíz de la influenza A, Eduardo López, afirmó ayer que habría 107.000 casos de gripe en el país, aunque aclaró que se trata de casos "no confirmados por análisis, sino por proyección" de acuerdo a cómo se difunde el virus A (H1N1). La cifra citada por el especialista es una proyección bastante aceptable, teniendo en cuenta los números históricos de gripe estacional en la Argentina y los mayores casos de virosis sospechosas que se están estudiando.
Frente a este panorama están las distintas actividades económicas que han sumado otro hecho problemático al contexto de achicamiento del consumo y cierre de los mercados de exportación, debido a la depresión global. Para el economista Orlando Ferreres, las consecuencias del brote de gripe A generará en nuestra economía pérdidas quincenales por unos 3000 millones de pesos, por la paralización o disminución de las actividades. De esta manera, el Producto Bruto Interno (PBI) cerrará el año con una caída de 5,6 por ciento, de acuerdo a los pronósticos del consultor privado.
Las pérdidas en los distintos sectores de la economía responden, por una parte a la disminución de la demanda, pero por otra se mantienen los costos para las empresas. Por ejemplo, por el elevado ausentismo se paga un costo al no mantener la producción correspondiente y, en particular, en sectores como restaurantes y en hotelería, baja la demanda pero se mantienen los costos fijos. Así se llega a la estimación del analista en cuanto a las pérdidas durante los 15 días, lapso que tendría el pico del brote de gripe, en el territorio nacional.
En base a estas primeras evaluaciones técnicas, el estado de emergencia sanitaria que manejan las autoridades nacionales debe ser complementado con otras políticas para atender a los sectores de la economía indirectamente afectados por la pandemia.
