Las caídas de las cotizaciones internacionales de las materias primas agrícolas, determinantes de los precios de los alimentos, frenó en julio pasado cincos meses consecutivos de subas y, de acuerdo a este comportamiento, se prevé valores estables en el futuro cercano. Este panorama global echa por tierra ciertos argumentos para justificar la escasez local de insumos básicos por las exportaciones atraídas supuestamente por los mejores precios globales.

Por el contrario, existe de ahora y por varios meses, un amesetamiento en los precios internacionales de los principales productos alimentarios según ha revelado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El llamado índice de precios de los alimentos de la FAO, es el que surge de la evoluciòn de las cotizaciones mundiales del comercio agroindustrial, en particular de cereales y aceites vegetales, junto a los valores que determinan los precios más firmes de productos lácteos, carne y azúcar.

Según el informe puntual, el estudio de precios de los cereales de la FAO, cayó el mes pasado un 5,6% con respecto a junio, frenado por una fuerte caída en los valores del maíz debido a las condiciones meteorológicas favorables en las principales regiones productoras de los Estados Unidos, el mayor productor y exportador de maíz del mundo. También los precios del trigo bajaron durante julio, principalmente por la elevada oferta a nivel global y las perspectivas de una abundante disponibilidad para la exportación en la región del Mar Negro.

En cuanto a la carne, la demanda internacional sigue siendo sólida, apoyada por una recuperación de las compras de China y las importaciones sostenidas de otros países asiáticos, pero con un aumento del 1,3% en junio, al igual que la variante en el azúcar de un 2,2% por las fluctuaciones de la moneda brasileña, fortalecida en julio frente al dólar. El pronóstico de julio de la FAO, junto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se basó en las expectativas de una productividad agrícola más alta y a áreas de cultivo levemente mayores.

Para la Argentina este informe viene a despejar dudas acerca de la influencia del mercado mundial de alimentos por las subas locales, que nada tienen que ver la exportación, pero si con la especulación.