Como cosa de un presagio, Manuel Mujica Lainez metaforizó, sin querer, la situación de los tiempos actuales, en su obra ‘El viaje de los siete demonios” (1974 editorial Planeta). En esta picaresca y episódica novela cuenta como que el diablo, el señor del mal, encuentra holgazaneando a sus 7 príncipes en los infiernos. Advirtiendo con asombro,en la blandura en que habían caído los demonios, que no logran aumentar el número de pecadores.

Furioso por ello, los obliga a trabajar a cada uno en el pecados que representan a fin que se aumente el número de pecadores, que venía en pronunciado descenso. Los demonios, participarán en un desafío, cuyo objetivo es imponer el pecado.

En extraña competencia se establece un desafío sin igual. ‘Lucifer” negro y desnudo encarnando ‘la soberbia”. ‘Satanás” inmenso crustáceo rojo con alas de buitre con ‘la ira”. ‘Mammon” , andrajoso y esquelético es ‘la avaricia”. ‘Asmodeo”, fauno de hocico de cerdo es ‘la lujuria”. ‘Balebu”, devorador insaciable es ‘la gula”. ‘Levitan”, gran almirante y jefe de las herejías es ‘la envidia”, y ‘Befegor” , hembra rojiza sostenida por 4 animales alados es ‘la pereza”.

Satanás, titular de la ‘ira”, comienza la carrera. Este representa uno de los males más comunes de américa latina, que se relaciona con el desempleo, la impotencia y la desesperanza y la disminución de la calidad de vida, los tiempos acotados, las presiones y el estrés, que favorece la hostilidad y la irracionalidad, la situación de vivir en un mundo injusto, esto genera una situación iracunda y cuya respuesta es la violencia urbana.

Y qué hay de la obra de Mammon con su avaricia. El afán excesivo de poseer riquezas tal vez le compite muy de cerca, pero es sin duda la avaricia uno de de los males que funciona conjuntamente con los delitos, la traición la estafa y el soborno. Asociando directamente un lazo que une la felicidad a las posesiones materiales. La desesperación por tener, la sensación de impunidad, últimamente tan en boga, hacen de Mammon un alfil importante en esta carrera del mal.

Belfegor, el último demonio en demostrar su poder y penúltimo en salir de la meta, ha de conseguir que cunda la pereza. Los hombres se duermen es la obra de este demonio que ha servido para demostrar que se puede ir a la huelga de brazos caídos, de piernas caídas, de estómagos caídos, sosteniendo que en el derecho a la pereza, reside el derecho a la libertad. Pues este atenta contra la cultura del trabajo directamente.

Por su parte Asmodeo no se queda atrás, y pone el condimento más detonante de los pecados, la Lujuria. Es el encargado de llevar a los hombres a las turbias aguas de la lascivia. Destructor de matrimonios por excelencia. Corre rápido y veloz, el excesivo deseo sexual es imparable. Sin embargo, la Lujuria es la exacerbación desorden o falta de control, superando la cuestión natural, y tornándose en una situación patológicamente reprochable. Esto lo vemos también a los pedófilos, violadores, en el incesto. Su triunfo implicaría el envió a las almas directamente al segundo círculo del infierno.

Levitan caudillo de la envidia, tal vez sea el corredor mas silencioso y que espera el momento oportuno para embalar. Su tarea es generar daños colaterales graves en sus poseedores, con consecuencias tremendamente negativas en la vida diaria. Situación ésta, hoy muy presente en la psicología humana es un sufrimiento ante los logros de los demás sintiendo a la vez un profundo daño interior por ello.

Balcebu, también muy de moda hoy, no por las moscas que lo rodean por apestoso, sino por representar el exceso en todo, en especial, los alimentos los excesos de bebida entre otras cosas.

Sin embargo, en esta competencia Lucifer es sin duda un protagonista de fuste ya que representa el más poderoso pecado. Este, que larga en el último lugar logra llegar rápidamente al primer puesto. La soberbia, el mal de todos los males, es el sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás, la creencia de todo lo que se posee es superior, y el sentimiento altanero, que se es capaz de superar todo lo que hagan los demás, un yoísmo sin sentido.

El soberbio permanentemente hace saber a sus interlocutores que es superior y que tiene la solución de todo sin poseerla.

Sin dejar de ser un cuento fabulado, se trata de una carrera eterna, y vemos curiosamente hoy, hechos que guardan correlación con esta novela, con solo echar un vistazo a los diarios.

Los crímenes a sangre fría, la impunidad, la corrupción, las guerras, los niños siendo bombardeados, los supersabedores, los estafadores, las comilonas desenfrenadas, el alcoholismo y las drogas, los pedófilos, el incesto, las violaciones y crímenes, son uno de los ejemplos que tal vez van consiguiendo, sin embargo, y de ser así, lo preocupante es que esta competencia no tiene fin.