Es que la lucha en el medio fue el punto flaco del esquema que paró Garnero porque la dupla de volantes centrales nunca pudo descifrar el simple movimiento que armaron Leandro Benítez y Gastón Fernández. El primero se retrasó a la posición casi de volante central muy retrasado y le propuso un problema para Affranchino que no supo si ir a buscarlo más arriba o esperarlo más atrás, llevándolo también a Wagner a esa disyuntiva. Los dos se cargaron de faltas, los dos fueron reemplazados luego en el complemento cuando San Martín ya no tenía argumentos para equilibrar el marcador. Lo de la ‘Gata’ Fernández fue simple pero efectivo porque se ubicó a espaldas de los volantes centrales y por delante de la línea de fondo, llevando a la indecisión en San Martín que nunca adelantó un zaguero para presionarlo en ese sector. En esos encuentros Fernández-Benítez, Estudiantes encontró todas las facilidades para manejar los tiempos y llegar clarito en los primeros 45’ especialmente. Un movimiento sencillo pero profundo a la vez que San Martín nunca pudo resolver del todo como para llevar al partido a otro escenario. Una materia pendiente para poder responder con otros argumentos a una propuesta parecida. Una lección para aprender.
