Silvia y Pedro son docentes y desde que los chicos entraron en vacaciones empezaron a agudizar el ingenio para que se entretengan sin tener que salir de casa. Buscan nuevos libros y juegos para la computadora, dicen que tienen más charlas familiares y tiempo para estar juntos. “Ellos preguntan mucho y siempre están al tanto. Al principio no pusieron buena cara cuando les comentamos las medidas que íbamos a tomar. Pero ahora saben que es por el bien de ellos”, dijo Pedro. Lo que los Espinoza suspendieron son las actividades multitudinarias. No van al cine ni a ningún espectáculo público. Contaron también que limitaron las visitas a su casa y que salen siempre juntos, lo justo y necesario. “No es fácil tener tres niños encerrados durante casi un mes”, dijo Silvia.
