Unos estuvieron bajo los rayos del Sol, de pie o arrodillados; y otros aprovecharon alguna sombra junto al oratorio de El Pinar. Pero todos, en absoluto silencio, miraron hacia el Este para rezar, pedir y agradecer. El ritual de fieles que los 7 de cada mes y a las 10 de la mañana se reúnen esperanzados en que María Rosa Mística haga una aparición volvió a repetirse ayer. Pero esta vez fue especial, porque previamente un sacerdote llegó al lugar para dar misa, a un año exacto de la primera celebración y que significó un gran avance para los fieles. Es que en 2008 una mujer afirmó que la Virgen se le apareció en un eucalipto de El Pinar y desde entonces, decenas de creyentes se reúnen para orar por Rosa Mística y dar testimonios de gracias recibidas, como sanaciones a enfermedades terminales.
Fue el sacerdote Diego Vera, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, de Marquesado, quien celebró misa y habló sobre el adviento, pidiendo paz para festejar la Navidad. Se retiró poco antes de las 10, debido a sus compromisos, dijo. ‘Esta es la tercera misa que doy en el lugar, pero los 7 de cada mes igual vengo y rezo con los asistentes. Prefiero no opinar sobre las apariciones porque mi objetivo es acompañar.
Lo que yo veo es que se trata de un grupo de oración, que ora en silencio y cree en María. No hay lucro o algo parecido; por eso en su momento el Arzobispado decidió acompañar estas oraciones’, apuntó el padre Diego.
Tras el final de la celebración, los fieles se quedaron rezando unos minutos y a las 10, ya todos estaban bajo el sol, mirando entre las hojas de los árboles o sacando fotos.
‘Mi nietita tenía una malformación en el corazón y le pedí tanto a la Virgen, que cuando le tocó el tercer estudio cardiológico, no le detectaron nada. Los médicos no podían creerlo’, dijo Rosita, quien dio testimonio de las gracias recibidas. Luego de rezar en silencio, los fieles lentamente se fueron alejando.
Algunos felices por los favores recibidos y otros esperanzados en que sus oraciones sean escuchadas por la Virgen. Y volverán el 7 de enero, con la fe intacta.
Todo comenzó el 7 de julio de 2008. Una joven llamada Paula aseguró ver a la Virgen de la Rosa Mística en El Pinar, luego de que se le apareciera y le indicara que fuera a un lugar preciso del camping a las 10 de la mañana. Desde entonces se generó un movimiento de fe que no sólo logró construir un oratorio junto al eucalipto en el que dicen que se apareció por primera vez, sino que ahora celebran misas tras la venia del Arzobispado. Paula, en tanto, nunca dio a conocer públicamente su identidad.
