Por primera vez, todos los jardines de infantes maternales para niños de 45 días a 4 años serán sometidos a la lupa pedagógica oficial. El anteproyecto de la ley de Educación prevé que deberán ser controlados en forma íntegra por la cartera educativa y si bien la iniciativa puede sufrir modificaciones, entre los sectores que participaron de la redacción hay pleno consenso para que este punto en particular se empiece a aplicar. De las 300 instituciones que los propietarios calculan que hay actualmente en toda la provincia, sólo 7 están inscriptas en la cartera educativa. Para ser habilitadas, además de contar con las garantías edilicias, se les exigirá que adecuen su currícula y técnicas de enseñanza a la planificación estatal y que sus docentes sean sí o sí de nivel inicial.

La actividad de los maternales es un tema sumamente sensible, ya que se trata del inicio en la vida educativa de miles de niños sanjuaninos y se ha vuelto una vía cada vez más habitual. Las obligaciones laborales de los padres han ayudado a que se multipliquen en grandes cantidades y la falta de contención en jardines del sector estatal también ha hecho lo suyo. Es una modalidad tan común, que está entre los puntos más importantes a reformar de la ley que rige un tema tan delicado como la formación de futuras generaciones (ver pág. 7).

Sin contar los de escuelas privadas, que ya están incorporados al sistema, el problema es que muchos maternales funcionan en condiciones informales y que la gran mayoría no tiene controles pedagógicos de ningún tipo. Para abrir sus puertas, sólo basta con que presenten las habilitaciones de rigor para un comercio común, como las municipales, de bomberos, planeamiento y salud.

La idea de llevarlos a la órbita oficial surgió luego de los casos de malos tratos y abusos contra niños que aparecieron en otras jurisdicciones del país. De ahí que en Diputados están seguros que el cambio traerá no sólo beneficios educativos para los chicos, sino tranquilidad en padres y docentes.

De acuerdo a lo que dice el anteproyecto, el Ministerio de Educación “autoriza, registra y supervisa a todos los establecimientos de educación inicial” y ejerce el “poder de policía”. Significa que cuando se empiece a aplicar la ley, lo que se estima para 2016, estarán obligados a cumplir una larga serie de requisitos y rendir cuentas ante la cartera que dirige Alicia García.

Uno de los requisitos más sustanciales apunta a la calidad educativa. A los jardines se les exigirá que presenten un proyecto pedagógico, en el que las técnicas de enseñanza y los contenidos deberán estar a tono con los lineamientos del Ministerio de Educación. “Hay muchos maternales que hacen jugar a los chicos y no les enseñan nada”, se escuchó decir esta semana a una maestra al hablar sobre el tema.

Con el mismo objetivo, los únicos habilitados a dar clases en ese ámbito serán los docentes de nivel inicial. Esto, porque en algunos establecimientos hay estudiantes o personas sin ningún estudio específico al frente de las salas.

También se tendrán que poner a tono con la regulación que hay para los paseos, en los que debe haber como mínimo un adulto cada 10 niños. Mientras que sobre el máximo de alumnos por aula, en Educación no hay ninguna disposición especial.

Por otro lado, el propietario deberá demostrar solvencia económica para evitar que por razones financieras cierre a mitad del ciclo lectivo y los niños queden a la buena de Dios. Además, será obligatorio contar con un médico y tener todo el personal en blanco.

A propósito del último punto, los maternales están entre los de mayor empleo en negro. Un reciente operativo de la Subsecretaría de Trabajo reveló que, de 46 instituciones controladas, el 52,2% tiene empleados no registrados.

Lo edilicio no es un tema menor, ya que es en Educación reconocen haber recibido quejas por las condiciones en las que están algunos maternales. Las exigencias serán las mismas de hoy, aunque supuestamente los controles serán más efectivos.

En anteproyecto no dice nada de nuevas estructuras, pero es un hecho que hará falta crear un área específica y cargos para ejercer la función de supervisar. Hay jardines que intentaron inscribirse en Educación, pero no los recibieron porque no hay quién los controle.