Los hijos adoptivos de la directora de Clarín, el más poderoso grupo multimedia de Argentina, aceptaron someterse a una extracción de sangre para determinar si fueron robados a desaparecidos durante la última dictadura militar, informó ayer su abogado, Héctor Silva.
Marcela y Felipe Noble Herrera tomaron esta decisión para ‘terminar con esta causa que les ha generado enormes padecimientos tanto a ellos como a su madre (Ernestina Herrera de Noble), que tuvo problemas de salud que se han recrudecido por esta cuestión‘, sostuvo el letrado en declaraciones a Radio 10 de Buenos Aires.
‘Ellos han privilegiado la salud de su madre y el cesar el estado de incertidumbre y angustia que genera esta causa frente a sus propios derechos‘, insistió. Silva hizo declaraciones tras comunicar ayer la decisión de los hermanos a la jueza Sandra Arroyo Salgado en la jornada en la que vencía el plazo para recurrir ante la Corte Suprema una resolución de la magistrada, que a comienzos de año había ordenado la extracción obligatoria de muestras genéticas.
A principios de junio, la Cámara de Casación Penal, el máximo tribunal del país, confirmó la decisión de la jueza pero limitó el número de familias con el que se cotejarían las muestras genéticas de los hermanos Noble Herrera, decisión que rechazaron las Abuelas de Plaza de Mayo, que impulsan el caso hace una década y ayer apelaron esta parte del fallo.
En este sentido, Silva dijo que los hermanos están dispuestos a que se comparen sus muestras de sangre para confrontar su ADN con ‘la totalidad del Banco Nacional Genético‘, como pretendía el organismo humanitario que encabeza Estela de Carlotto, la fiscalía y una familia querellante. ‘Es una buena decisión‘, destacó la líder de las Abuelas.
Los hermanos Noble, que aseguran que su adopción fue legal, han denunciado sentirse víctimas de los ‘ataques‘ del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, enfrentado con el grupo periodístico Clarín.
Las Abuelas de Plaza de Mayo sostienen que hay sospechas de que ambos jóvenes, que no tienen lazos de sangre entre sí, pueden haber sido hijos de desaparecidos cuyos perfiles genéticos han sido aportados por familiares que buscan a niños apropiados ilegalmente durante la dictadura (1976-1983).
De modo voluntario o por la fuerza, desde 2003 hasta el momento los hermanos entregaron material genético en tres oportunidades para saber si eran hijos de desaparecidos. Por primera vez, ambos habían ofrecido su sangre de modo voluntario en el año 2003, a fin de ser confrontada con las dos familias querellantes en un organismo dependiente del Poder Judicial y no del Poder Ejecutivo, ya que estimaban que allí carecían de garantías al respecto.
También sufrieron dos allanamientos y una persecución policial para obligarlos a la entrega de material genético.
A fin del año pasado, la jueza Arroyo Salgado ordenó la extracción de sangre ‘con o sin consentimiento‘. El caso quedó abierto para la apelación de ambas partes ante la Corte, a lo que ahora han renunciando Marcela y Felipe.
Por escrito, los hermanos solicitaron a la jueza que ‘con la mayor premura posible‘ se fije una fecha ‘para nuestra concurrencia al Banco Nacional de Datos Genéticos‘ para extracción de las muestras.
