La llamada ‘venganza porno‘ o ‘porno vengativo‘ es una práctica delictiva que aumenta en Argentina, según especialistas. La condena a tres años de prisión a Claudio Rosemblat por ingresar de forma remota -e ilegal- a la computadora de una adolescente para robarle fotos privadas y luego subirlas a la web es el último caso público de este tipo de extorsión. El caso tomó estado público hace días, después de que jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 20 condenaran a Rosemblat a tres años de prisión por encontrarlo responsable de haber accedido en 2012 a la computadora de la joven con fines ‘de extorsión y amenazas‘.
En general el ‘porno vengativo‘ engloba a hechos en internet o en algún tipo de mensajería instantánea en donde la víctima aparece vinculada a contenidos sexuales explícitos que hayan sido difundidos sin su consentimiento y con el fin de causarle perjuicio.
El fiscal Horacio Azzolin, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia, aseguró que desde dicho órgano notaron ‘un crecimiento de delitos facilitados por internet‘, y destacó que si bien dentro del universo de delitos informáticos denunciados no está entre los principales, el hecho de que no se denuncien no significa que no existan.
‘En general hay casos de denuncias sobre exparejas que roban fotos de un teléfono porque tienen acceso a la clave. Algo similar pero más común son los hackeos a distancia con fines extorsivos‘, subrayó Azzolin. Recordó el trabajo de asesoramiento que hizo sobre casos destacados, como el de Jorge Junes que fue condenado a prisión por intentar obligar a prostituirse una menor, obteniendo fotos privadas y hostigándola en las redes sociales.
También recordó el caso de ‘Camus Haker‘, un joven condenado a prisión que se hizo conocido por extorsionar y difundir en Twitter fotos íntimas de actrices. En estos casos, puntualizó Azzolin, se trató de personas que actuaron de forma individual para cometer dichos delitos. ‘No podemos afirmar que hay una red de personas para cometer estos delitos. Hay estructuras criminales que se trasladan al ámbito de Internet para cometer diferentes tipos de fraude informático‘, aclaró.
Pese a la existencia creciente de este tipo de casos, en Argentina no hay una ley específica que los penalice, aunque las víctimas se pueden amparar bajo la ley 26.338 de Delitos y Informáticos, que tiene una mirada más general sobre las cuestiones de privacidad.
‘Las denuncias por lo que se conoce como porno vengativo son muy comunes y se incrementan en cantidad‘, aseguró el especialista informático Cristian Borghello. Indicó que es más frecuente que este tipo de intromisiones en la privacidad ocurra entre personas que se conocen entre sí.
‘En nuestro país la Ley 26.338 y la Ley Anti Grooming protege a las personas. Pero se les tiene que sumar otras acusaciones relacionadas porque la mayoría de los delitos son excarcelables o se dilatan en el tiempo‘, señaló Borghello. El especialista indicó que otro de los delitos en crecimiento es la extorsión online, que consiste en el robo de datos privados, fotografías, videos o charlas íntimas de una o varias personas que luego son utilizados por otro individuo para ejercer una amenaza coactiva y con ella obtener un beneficio.
