El brillo de los trajes de los Reyes Magos contrastó con los colores opacos de las paredes del Penal de Chimbas. Y mientras la tarde de ayer pasaba como cualquier otra, Melchor, Gaspar y Baltazar rompieron con la rutina de las 52 mujeres que están encerradas. De esta forma y con la alegría que los caracteriza, los Reyes entregaron juguetes a los hijos de las presidiarias del Sector 3. Y fue gracias a esta visita que muchos chicos cumplieron el sueño de conocerlos, de charlar con ellos o de recibir algún juguete que no tenían.
A través del alambrado los divisaron a la distancia. Ya que antes de ingresar a ver los niños, los Reyes Magos debieron identificarse por la puerta de entrada. Fue ahí cuando los niños comenzaron a mostrar su alegría. Amontonados al borde de las rejas, los miraron con cara de admiración. Es que la mayoría los había identificado a pesar de no haberlos visto nunca en persona. Una vez en el patio del Penal, la tarde de visita fue diferente. Había aplausos y juguetes que iban y venían entre los niños, mientras que las golosinas que repartieron sirvieron para endulzar un poco la amargura del encierro.
’No los conocía y nunca pensé que iban a venir acá’ dijo con un vocabulario casi inentendible, Gema, que tiene 3 años. La pequeña vive desde hace dos meses con su mamá, que está cumpliendo una pena por robo. Y con los ojos brillantes de emoción fue una de las primeras en correr hasta los pies de los tres hombres para pedirles un regalo. Al igual que ella, Sheila, Wanda y otros chicos más que fueron a visitar a sus mamás o que viven ahí no se cansaban de mirarlos.
Los Reyes fueron invitados por el Elenco Misionero Beato Ceferino Namuncurá y en grandes bolsas les llevaron a los niños muñecas, pelotas, autitos, osos de peluche y muchos chupetines y caramelos. Y a pesar de que la visita fue rápida, los chicos, sus mamás y los Reyes dijeron que fue una tarde inolvidable.
