Algunos de los síntomas de esta enfermedad pueden detectarse fácilmente sin la supervisión de un médico. Los mismos pueden ser escalofríos, fiebre, picazón, pérdida del apetito, pérdida repentina de peso, amarillamiento de piel o ictericia y dolores en el cuadrante superior derecho del abdomen que puede irradiarse a la espalda.
En lo que respecta al tratamiento, el objetivo del mismo es tratar el cáncer y la obstrucción que éste causa. Cuando sea posible, la opción es la cirugía para extirpar el tumor y esto puede curarlo. Si el tumor es grande, es posible que se requiera extirpar todo el hígado y se necesitará un trasplante de este órgano. Sin embargo, a menudo el cáncer ya se ha diseminado para el momento del diagnóstico. Después de la cirugía, se puede recurrir y administrar quimioterapia o radioterapia para disminuir el riesgo de reaparición del cáncer; sin embargo, el beneficio de este tratamiento es incierto.
La terapia endoscópica con colocación de stent puede aliviar temporalmente las obstrucciones en las vías biliares y aliviar la ictericia en pacientes cuando el tumor no se puede extirpar.
Mientras que la terapia con láser combinada con medicamentos quimioterapéuticos activados por la luz es otra opción de tratamiento para aquellas personas con bloqueos de las vías biliares.