Asesinatos y amenaza nuclear son el escenario de Watchmen, la película que el jueves llega a la pantalla del Holiday Cinemas basada en un multipremiado comic de culto creado en 1986 por Frank Miller; que muestra el drama de unos superhéroes muy humanos, dejando la acción en segundo plano.
Lejos del maniqueísmo habitual de Hollywood, Watchmen -que tuvo su estreno mundial el viernes pasado- rompe el patrón establecido de la batalla entre el bien y el mal, para profundizar en los problemas, miedos, traumas y deseos de los protagonistas, que viven una vida ordinaria tras dejar atrás las máscaras y las capas.
La historia transcurre en 1985 en Estados Unidos, con Nixon como presidente y en los estertores de la Guerra Fría, cuando parece inminente un enfrentamiento atómico que podría llevar a la destrucción total. En ese clima, un antiguo y controvertido superhéroe conocido como "The Comedian" es asesinado sin razón aparente, lo que lleva a uno de sus ex compañeros, el atormentado "Rorschach", a iniciar una investigación por su cuenta. Ahí descubre un complot para asesinar a varios superhéroes, que involucra a sus colegas -varios de ellos al servicio de Nixon años antes- y que puede cambiar la historia.
Superproducción de 160 minutos que costó unos 120 millones de dólares y en la que se pueden escuchar temas de Bob Dylan, como "The Times They Are A-Changin" o "All along the watchtower" (ésta en la versión de Jimi Hendrix); la película -según su realizador, Zack Snyder- "es un profundo estudio psicológico de la condición humana".
Siete almas -con Will Smith como un extraño hombre que busca en una base de datos a siete personas para hacerles el bien, es el otro estreno del Holiday Cinemas, que también repone Milk, con Sean Penn.
