Una decena de autos de lujo es intervenido en un taller mecánico en Caracas, la capital de Venezuela. Los trabajadores desarman la carrocería y remueven los cristales en un minucioso proceso para convertir a los vehículos en fortalezas sobre ruedas. El trabajo debe hacerse rápido pues la fila es larga: está llena de venezolanos preocupados en evitar que les roben sus autos, frente a la ola de delincuencia que afecta a la nación.

Según cifras de organizaciones no gubernamentales, Venezuela carga con uno de los mayores índices de criminalidad del continente, lo que ha obligado a los ciudadanos a reforzar sus sistemas de protección contra el hampa. "La gente invierte en seguridad, lo que antes no hacía. Se conformaban con una alarmita. Ahora hemos hecho hasta bunkers de seguridad", dijo Alberto Peñaranda, director del grupo de empresas de seguridad OAP que atiende a bancos, compañías y particulares.

Mejorar las condiciones de seguridad personal implica grandes desembolsos, que serán proporcionales a los artilugios a los que se recurra. Empresarios del ramo concuerdan en que la inversión mínima recomendada para instalar sistemas básicos de video y alarma en los hogares ronda los 930 dólares, calculados a tipo de cambio oficial de 4,3 bolívares por dólar. De allí en adelante los montos no tienen tope.

La mayor cantidad de crímenes de extorsión y secuestros, que según el Incocec se incrementaron un 47 por ciento a 393 casos en el primer trimestre de este año, también ha impulsado el uso de sistemas de protección personal. El blindaje de un auto oscila entre 12.000 y 25.000 dólares, según el nivel de protección que se escoja. Algunas personas añaden sistemas de rastreo satelital, intercomunicador y otros elementos para aislarse del exterior.

"Nuestros clientes lo que exigen es protegerse contra hampa común, contra el que viene en la motocicleta, el que está armado, el que quiere el reloj, el Blackberry o el vehículo", dijo Oscar Sabater, director de Armor Blindados, una de las decenas de empresas que ofrece esos servicios en el país.

Según el Instituto de Investigaciones de Convivencia y Seguridad Ciudadana (Incocec), una asociación que dice obtiene sus cifras de fuentes policiales, se registraron unos 23 robos de autos diarios en Caracas y unos 23.400 robos de celulares a nivel nacional durante los dos primeros meses del 2010.

Asustados, los ciudadanos comenzaron a desconfiar hasta de los cuerpos de seguridad, luego de que el propio Gobierno del izquierdista Hugo Chávez admitiera que efectivos policiales y militares han estado involucrados en delitos.

"Fue el peor día de mi vida", dijo Diana De Sousa, una joven diseñadora de 25 años, al recordar el robo del auto de su amiga, con quien se dirigía una noche a un centro comercial en el Este de Caracas. "Dos motorizados armados, uno de cada lado de la camioneta, nos ordenaron a gritos que frenáramos el carro. Mi amiga frenó bruscamente y nos bajaron a empujones. Se llevaron todo y allí nos dejaron, solas", recordó expresando su angustia.

"El venezolano, sea el que vive en el barrio o el que vive en una urbanización (…) ha buscado preservar su entorno", explicó Franklin Chaparro, ex comisario de la policía científica y director de la firma de seguridad Serseco. "La verdad es que nos hemos autoimpuesto un toque de queda frente al alarmante y creciente auge de la inseguridad", dijo.