La violencia de grupos de encapuchados opacaron anoche la segunda y última jornada del histórico paro general por demandas laborales y sociales en Chile, que con marchas coparon, durante gran parte del día, las principales calles de Santiago. Fueron manifestaciones y cacerolazos pacíficos hasta que volvieron a escena los infiltrados sembrando el caos.
La violencia volvió en horas de la noche como había ocurrido el miércoles cuando los encapuchados se enfrentaron con la policía y saquearon comercios dejando un saldo de seis carabineros heridos de bala, 350 detenidos, unos 60.000 hogares sin electricidad y más de 280 buses de transporte público dañados, según el Gobierno y la policía.
Los estudiantes movilizados desde mayo pasado en demanda de una mejor educación y la gratuidad de la enseñanza media fueron el núcleo principal de la marcha convocada por el mayor grupo sindical del país, redoblando la presión sobre el Gobierno del presidente Sebastián Piñera golpeado por un desplome en su popularidad.
Con banderas chilenas, pancartas y bailes folclóricos, miles de manifestantes, entre quienes destacaba un actor que representaba al ex presidente socialista Salvador Allende, recorrían bajo un ambiente festivo las calles de Santiago.
Las marchas fueron matizadas de situaciones anecdóticas, como la presencia de un grupo de prostitutas que portaban un letrero con la leyenda ‘Piñera no es hijo nuestro‘.
Carros alegóricos y comparsas de bailarines fueron saludados por los habitantes de edificios con lluvias de papel picado.
Un hecho nuevo fue que los propios manifestantes repelieron, a veces con intercambio de golpes, a grupos de encapuchados que buscaban provocar enfrentamientos con la policía, obligándolos en varios casos a escapar sin haber logrado sus propósitos.
En plena Alameda, por ejemplo, un grupo de manifestantes hizo una cadena humana con los brazos arriba para evitar que piedras y limones lanzados por encapuchados contra los carabineros hicieran blanco.
La acción fue agradecida por los uniformados a través del altavoz de uno de sus vehículos, por el que también pedían disolverse a los grupos más agresivos. Pero entrada la noche todo cambió.
La policía se vio obligada a enfrentar a los encapuchados que intentaron levantar barricadas cerca de la
Universidad de Santiago y detuvo a 70 personas.
A unas ocho manzanas del Palacio de La Moneda, un grupo de vándalos incendió la entrada de la iglesia ‘Gratitud Nacional‘, por lo que los carabineros debieron utilizar el carro lanzaagua (guanaco) para sofocar las llamas.
Los mismos encapuchados se trasladaron posteriormente dos manzanas más abajo donde saquearon varios locales comerciales, destruyeron una entidad bancaria y algunos semáforos e intentaron ingresar a un edificio de departamentos.
Según datos policiales, las marchas de este jueves, en el marco de la segunda y ultima jornada del paro nacional convocada por la CUT, congregaron en todo Chile a unas 180.000 personas, aunque los organizadores cifraron en 600.000 las personas que marcharon a nivel nacional.
