En la fecha se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra en Malvinas, declarado por el Congreso en 2000 para rendir homenaje a los héroes que en 1982 perdieron la vida o quedaron con graves secuelas físicas y psíquicas, tras el objetivo de recuperar la soberanía de los territorios usurpados por el Reino Unido en 1883.

Contrariamente a ciertas críticas, que sugieren que este día reivindica una decisión del gobierno de facto para cambiar las condiciones internas del país y lograr una continuidad en el poder merced al generalizado sentimiento patriótico, lo cual agrava el juicio reprobatorio de la historia, se trata de un reconocimiento al desempeño ejercido con dignidad y sacrificio de las tropas argentinas en el archipiélago.

Soldados criollos novatos, con precario e inadecuado equipamiento en una zona inhóspita, que además soportaron fallas de conducción y de una eficaz coordinación en los altos mandos, tuvieron un desempeño elogiado por muchos observadores internacionales. No debe olvidarse que lucharon contra la segunda fuerza de la OTAN, cuya sola mención presupone un choque armado claramente desigual, pero los numerosos ejemplos de arrojo, valentía y espíritu combativo que lograron grandes éxitos en combate, caso de la Fuerza Aérea Argentina, son razones indiscutibles para recordarlos con profundo agradecimiento.

La recuperación del enclave colonial, una afrenta a la civilización en pleno siglo XXI, se plantea ahora en el ámbito diplomático que favorece a la Argentina tanto por los antecedentes históricos como por las 39 resoluciones de las Naciones Unidas que instan al Reino Unido y la Argentina a resolver el problema de los territorios usurpados. Ninguna de esas disposiciones, avalada por otras organizaciones internacionales, han sido acatadas por el gobierno de Londres.

No obstante, el secretario del Gobierno nacional para atender estos asuntos, Daniel Filmus, ha declarado que están dadas las condiciones para que el trabajo diplomático permita recuperar la soberanía del archipiélago, ya que nuestro país va a sostener la tarea diplomática con todos los países del mundo para ir aislando al doble estándar de la política colonial británica, que condena la autodeterminación de Crimea y aplaudió el referéndum en Malvinas el año pasado.