Sus romances siempre vuelven a Luciana Salazar a las tapas de las revistas y en el último tiempo cada rumor de amorío tiene que ver con una raqueta (o sea, con algún tenista). Su nueva escapada a Miami destapó la olla sobre su affaire con el español David Ferrer, aunque otras versiones sostienen que Juan Martín Del Potro es el número uno en su ranking.
Las lenguas maliciosas indican que la rubia viajó a Estados Unidos como la abanderada de las raqueteras para reencontrarse con el argentino, con quien se le atribuyó un "touch and go" tras un acercamiento vía chat.
Ella no quiere soltar ni una palabra. Si fue el adinerado gallego el que asestó un efectivo revés a su corazoncito cuando llegó a Mar del Plata como parte del plantel español que disputó la final de la Copa Davis en 2008, o si fue el tenista de estas tierras quien en una Gran Willy, la terminó conquistando; sólo ella lo sabe.
Fuentes cercanas defienden el top secret de la diva y aseguran que ella partió al país del norte sólo para disfrutar de unas vacaciones, justo en la misma fecha del Masters 1000 que culminó ayer y donde participaron ambos deportistas. (¡Qué casualidad, tan casual! ¿no?).
Si de algo parece no haber dudas es que -calculadora en mano-, la chica tiene el ojo bien puesto en el deporte (¿por qué será?). Primero, probó suerte con el fútbol y entabló una "amistad" cibernética con el codiciado Leonel Messi, ella desde Argentina y él desde Barcelona (se dice que hubo un encuentro cercano del tercer tipo).
Pero a la sobrina de Evangelina Salazar parece haberle encajado más el glamour del ATP que el sentimiento popular del deporte más famoso del mundo. En el planeta de los Gran Slams, los sets, los drop shot (en castellano "tiro gota") y los reveses; Luciana parece ser la nueva Señora de la red.
Muchos le atribuyen approach con figuras de la talla de Nicolás Massú, Fernando González, Fernando Verdasco -un idilio que ella reconoció- y hasta el gran Rafael Nadal, el número uno del mundo y el tercer español que accede al máximo escalafón del tenis mundial. Insaciable, la blonda no pierde el tiempo, y menos las mañas. (Fte: Perfil)
