El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva reaccionó ayer con ‘indignación‘ a la denuncia por corrupción, en un discurso en el que lloró y calificó como ‘analfabetos políticos‘ a los fiscales que lo imputaron ‘sin pruebas‘, y a los que les reclamó disculpas para él y su familia.

‘Los desafío a que prueben una corrupción que yo haya cometido y seré yo el que iré caminando para ser detenido‘, dijo. En un discurso de casi una hora y media durante el cual lloró, el exmandatario sostuvo que quieren terminar con su vida política. Rodeado por la máxima dirigencia del arco de izquierda y de los movimientos sociales del país, en un hotel del centro de San Pablo, Lula respondió con una declaración al Ministerio Público Federal que lo denunció ante el juez Sérgio Moro de ser el dueño encubierto de un departamento en la playa de Guarujá pagado como soborno por una empresa constructora involucrada en el escándalo de Petrobras.

Lula advirtió que puede ser candidato a presidente en 2018 y que ‘por más que intenten criminalizar al Partido de los Trabajadores‘ hay ‘millones de Lulas‘ en las calles.

La declaración de Lula se dio en el marco de la reunión de la dirección ejecutiva del Partido de los Trabajadores (PT), que emitió una resolución en la cual acusó a los fiscales de la ciudad de Curitiba de haber ‘conspirado para el golpe‘ que permitió el juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, destituida.

Lula y su esposa han estado bajo investigación por la supuesta posesión de un lujoso apartamento en el puerto turístico de Guarujá, en el estado de Sao Paulo. El piso pertenecía a una compañía constructora, OAS, envuelta en un escándalo de corrupción por ser beneficiaria de contratos con la petrolera estatal Petrobras a cambio de favores a políticos. Lula se quebró al pedir a los fiscales que se disculpen y que tengan respeto por su familia y que toda su vida está expuesta tras el allanamiento de su casa. ‘Se llevaron los Ipads de mis nietas, buscaban refinerías de Petrobras debajo de mi colchón‘, dijo. Télam