Rousseff ha construido su poder sobre el fuerte apoyo de Lula, cuyas políticas de centroizquierda han convertido al país en uno de los mercados emergentes más atractivos del mundo. Más de 20 millones de brasileños han salido de la pobreza durante los ocho años, dos mandatos consecutivos, en los que gobernó Lula y la mayoría de los votos de Rousseff fueron a la continuidad.
