“Vivo esperando la peor noticia, que me llamen y me digan que lo han matado”, dijo entre lágrimas Yésica, la mamá del chico de 15 años, quien el viernes protagonizó un violento robo en Capital, en el que encañonó a una mujer de 84 años, armado con un rifle, y hasta fue parte de un tiroteo con los policías que lo fueron a detener. Desesperada, la mujer pide ayuda para que internen a su hijo para recuperarse de la adicción a las drogas porque dice que no tiene recursos para pagar una clínica privada, en la que le solicitan 8.000 pesos por mes. Pero hasta ahora no le han dado respuesta, a pesar de sus pedidos desesperados en la Justicia.
Yésica, quien prefiere no dar mayores datos porque tiene temor a perder su trabajo, es la mamá del “Frijolito”, un chico que con su corta edad ya tiene numerosas entradas en la Policía por disturbios en la vía pública, consumo de drogas y robos a mano armada. Y aunque el mismo viernes, apenas 4 horas después de haber protagonizado el violento asalto la jueza del Segundo Juzgado de Menores, María Julia Camus, ordenó que lo liberaran, hasta ahora se niega a hacerlo porque teme que su hijo vuelva a delinquir para procurarse estupefacientes, o lo que es peor, que lo maten en un enfrentamiento. Por la decisión judicial de liberarlo con tanta celeridad, incluso el ministro de Gobierno, Adrián Cuevas, calificó de “repudiable” el hecho y que el accionar de la magistrada causa “indignación social”. La jueza, quien se había escudado en que actúa según lo que le marca la ley, ayer expresó que “no podemos dejarnos extorsionar por el clamor popular”, en declaraciones en Radio Sarmiento, y criticó al funcionario al sostener que “me llama la atención que el Ministro no conozca la ley”.
Según su madre, el “Frijolito” era un chico bueno, estudioso, pero empezó a tener problemas en la escuela después de que a su padre lo mataron. “Era un delincuente y me separé de él, pero cuando salió de la cárcel quiso ver a sus hijos y lo asesinaron”, contó Yésica. Desde ese momento, “mi hijo empezó con problemas en la escuela, peleaba, amenazó a un compañero con un cuchillo y después vinieron las malas juntas”, contó la mujer. Y siguió el ingreso del chico al mundo de las drogas y la necesidad de robar para tener plata para consumir.
Lo peor es que el muchacho se ha hecho tan conocido de la Policía, “que lo ven en la calle y lo detienen. Ni siquiera lo puedo mandar a comprar el pan”, dijo angustiada. “Este año ya me allanaron la casa 4 veces, pero nunca encuentran nada porque mi hijo no lleva cosas robadas, las vende para comprar droga”, ejemplificó.
“Estoy cansada de que esté detenido, ya no me escucha. Todo el año pasado, caía un día, lo sacaba y a los dos días volvía a caer”, contó.
En su búsqueda desesperada de ayuda dijo que consiguió testigos de la situación de su hijo y le pidió al juez Jorge Toro, del Primer Juzgado de Menores. “Pero no lo conseguí, a pesar de conseguir la gente que contara lo que le pasa a mi hijo”, sostuvo. Y concluyó diciendo que “necesito ayuda antes de que le pase algo malo a mi hijo. Pido que no liberen a mi hijo”.
