La muerte de Laura Marcela Alemañi conmovió a todos los que la conocían porque la consideraban una mujer que se desvivía por sus tres hijos y era una excelente docente.

Su marido Iván Pereyra trabaja como viajante vendiendo ropa y calzados, quizás por eso Laura estaba más tiempo pendiente de sus hijos de 8, 10 y 12 años. “Era una persona bellísima y una excelente compañera de trabajo. Su vida era su hogar, sus hijos y el jardín”, dijo su amiga Lorena. Ella vivió siempre en Pocito y era maestra de la sala de 5 en los jardines del colegio de la Parroquia Nuestra Señora de Andacollo de Villa Krause. Sandra González, la directora, dijo “estoy partida. Se fue una compañera y una amiga que siempre le ponía entusiasmo y juventud al trabajo”.