�Todos los días a las 5.30 suena el despertador en casa de Graciela Videla, en Villa Mallea, Capital. A esa hora, esta mujer, que tiene dos hernias de disco y que debe ser operada, se levanta para juntar agua en baldes, bidones y botellas descartables. Dijo que en la madrugada sale un poco más que en el resto del día. Y que, lo que junta, sólo lo usa para cocinar, la higiene personal de la familia y para el baño que queda en el primer piso de la casa. ‘Ya me da cosa tener que pedirle a mi hijo que me suba un balde con agua cada vez que voy al baño. Pero es que no puedo hacer fuerza por el dolor que tengo en la espalda. Como tampoco puedo agacharme mucho, mi hijo me pone las botellas y bidones sobre la mesada o la heladera para que no tenga que esforzarme’, dijo.
