Pasó la primera final y en los vestuarios todo era opuesto. En la ADA, Omar Malla no sabía en sí de su optimismo pero remarcó que no ganaron nada mientras que, del otro lado, Santos Gaetán era realista ante todo.
Omar Malla aceptó la importancia del triunfo pero remarcó la dureza del rival, la cancha y el clima: “Fue durísimo. Un rival que nos complicó con su manejo y con su potencia pero lo controlamos. Respondió muy bien la última línea y eso nos ayudó. Acertamos en la chance que tuvimos y desde ahí nos terminamos de acomodar. Quedan 90 minutos, nada está dicho y puede pasar de todo”.
Del otro lado, Santos Gaetán fue realista y autocrítico: “No hicimos nada de lo que planeamos. No lo abrimos, en especial por la derecha y eso les facilitó el trabajo defensivo. Hay que quemar todo lo que nos queda en la revancha. Confío en mis jugadores pero hay que levantar mucho para cambiar la historia”.
