Minutos antes del debut de Argentina, justo cuando se esperaba el ingreso de la Selección, un incidente opacó por un momento la fiesta. Alrededor de una decena de fotógrafos acreditados, ubicados en el sector Este por indicación de la organización, comenzó a ser empujada a los gritos por un policía provincial que pretendía sacarlos de allí, pese a que estaban autorizados. Hubo forcejeos e insultos de parte de ese y otros tres uniformados que lo acompañaban, situación que fue denunciada públicamente más tarde por los propios reporteros gráficos de distintos medios, ya que de esa manera no podían fotografiar a los jugadores. Muy pocos minutos después, el mismo policía que los había empujado comenzó a gritarle a una mujer de la coordinación de las selecciones (foto).