El cuerpo sin vida del máximo líder mundial en la lucha contra la segregación racial, Nelson Mandela volvió ayer entre vítores a su pueblo natal de Qunu, en el sureste de Sudáfica, para ser enterrado hoy en el terreno de la casa de su familia. El expresidente regresó a la aldea en la que vivió su infancia en medio de una nutrida comitiva precedida por agentes de la Policía Militar motorizados, escoltada desde el aire por helicópteros castrenses y cerrada por tanquetas caqui del Ejército.
Miles de vecinos de la zona salieron al paso del convoy para homenajear a su héroe, cuyos restos mortales llegaron después del mediodía al aeropuerto de Mthatha, a unos 30 Km de Qunu, procedentes de Pretoria y a bordo de un avión militar. A lo largo del tramo de la carretera N2 que une esa ciudad con Qunu, ciudadanos locales y otros procedentes de muchos puntos de Sudáfrica aclamaron al cortejo fúnebre con canciones de agradecimiento, bailes e imágenes del antiguo activista. Hoy, unas 4.000 personas, entre ellas una veintena de mandatarios internacionales como Carlos, el Príncipe de Gales, asistirán al funeral del expresidente sudafricano Mandela falleció el 5 de diciembre a los 95 años rodeado de su familia en su casa de Johannesburgo, tras una larga convalecencia por problemas respiratorios.
