No dejaron de aplaudir ni un instante. Rodearon la Plaza 25 de Mayo y se apostaron en la puerta de la Catedral para pedir justicia. La bronca se notó a cada paso y mucha gente que deambulaba por el centro se acopló espontáneamente a la caminata. Así, varios centenares de personas participaron ayer por la tarde de la marcha para pedir justicia por la chica agredida en Santa Lucía. La convocatoria fue espontánea y se hizo a través de las redes sociales, casi a contrarreloj, por lo que los mismos participantes se sorprendieron por la participación. Sin embargo, el momento más emotivo fue cuando se leyó un comunicado firmado por los papás de la menor. La lectura la hizo Fernando Merino, el padre de Florencia Merino, la chica que denunció bullyng el año pasado.
“Nuestra hija está contenida. Estamos agradecidos por el apoyo que nos dio el colegio, los compañeros y la juventud que es sana”, leyó al final de la marcha Merino, mientras los participantes escucharon esas palabras en silencio. En la nota, la familia expresó que su espíritu estaba acompañando a la gente que participó de la manifestación y que pedía justicia, a pesar de no haber participado de la movida.
La convocatoria fue a las 18 y media hora después, la puerta de la Catedral estaba repleta de gente. Espontáneamente comenzaron a caminar por calle Mendoza, para luego tomar Mitre y así rodear la plaza. En un aplauso que nunca cesó y pidiendo justicia a viva voz, los participantes, la mayoría adultos que fueron con sus hijos, marcharon para que este caso no quede impune. A su vez, mucha de la gente que estaba en el centro se sumó a la caminata espontáneamente. “Yo no sabía de la marcha, pero me enteré del caso de esta chica. Soy madre y estoy indignada. Tengo mucho dolor. Los papás tenemos que tomar conciencia sobre lo que están haciendo nuestros hijos”, dijo Carina, que no dudó en acercarse a un grupo de hombres que repartía folletos para brindar su colaboración.
Entre los participantes hubo muchos amigos de los papás de la menor agredida. El mundo local del rugby se hizo presente espontáneamente, como así también un grupo de adolescentes que había ido a la plaza a celebrar el triunfo de Argentina. El final de la convocatoria fue en el mismo punto de inicio. Pero la desconcentración no fue rápida porque los participantes se quedaron manifestando su opinión sobre el caso.
