Mientras los gobiernos pasan, la pobreza lamentablemente queda y, lo que es peor aún, crece. Esta difícil realidad al igual que el sufrimiento, no se debe esconder sino buscar revertir.
Pero para que se de este último paso hay que reconocer el hecho, no viendo a la pobreza y a la indigencia en base a números solamente, corriendo el riesgo de olvidarse de las personas que sufren condiciones injustas. Mientras el Gobierno nacional trata de disminuir el porcentaje de la pobreza, a diario no hace más que aumentar las cifras del gasto público. La reestatizada Aerolíneas Argentinas le cuesta al Estado casi 10 millones de pesos diarios, sin incluir las últimas compras de aviones ni el pago de amortizaciones de capital. Con ese monto, se podría alimentar cada día algo más de 300.000 familias de cuatro integrantes, tomando estadísticas de sectores privados. Pero si nos guiamos por las menos creíbles estadísticas del Indec, según las cuales el costo de la canasta alimentaria para una familia tipo es de apenas 14 pesos diarios, los números serían más sorprendentes todavía. De acuerdo con esas cifras del organismo oficial, con 9,6 millones de pesos diarios que pierde Aerolíneas, se podría dar de comer a nada menos que 685.714 familias.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina ha revelado cifras que demuestran que en el período 2004-2007 hubo una mejora en los indicadores de políticas públicas encargadas de reducir el déficit de desarrollo humano y social, consecuencia de la crisis de 2001-2002. No obstante, en 2007 y 2008 se observa un gran retroceso de estos indicadores. El indicador de déficit de consumos mínimos señala que en 2004 el 51% de las personas mostraban dificultades para satisfacer sus necesidades imprescindibles. Durante los tres años siguientes disminuyó al 33%; en cambio en 2008, volvió a subir al 51 por ciento. Es decir, la mitad de la población estaba en riesgo de sufrir episodios de hambre ya que no contaban con la capacidad de realizar consumos mínimos en materia alimentaria, de salud, de vestimenta, de vivienda y de servicios básicos.
Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en Argentina nacen 1920 niños por día, y el 31% en hogares pobres.
En este contexto resulta provocador el aumento constante del gasto público, muchas veces innecesario. Las sociedades no pueden crecer sobre la base de la exclusión de muchos de sus miembros y sobre todo hay que facilitar reformas necesarias para la búsqueda del bien común y de la justicia.
