La golpearon en la nuca para aniquilar su resistencia. La descuartizaron en partes. Y esas partes también fueron blanco de maniobras brutales. Así, por ejemplo, le sacaron cabellos y el cerebro del cráneo; le arrancaron varios dientes; la carne y otros tejidos fueron eliminados con un elemento filoso de los huesos. Y aún en esos restos óseos, ya ‘limpios’, se pudo detectar un fuego localizado que dejó, en un mismo sector, calcinación, carbonización y ningún daño en el lado opuesto a la acción del calor. De terror. Así fue el crimen de la psicóloga María Rosa Pacheco. Cuando la mataron, tenía 34 años, estaba casada con el ingeniero Juan José Balmaceda y era madre de dos hijos.
Desapareció con auto y todo (el vehículo apareció 3 días después quemado) luego de cuidar a su madre en el exsanatorio Brown, Capital, la noche del 2 de junio de 1996. Y recién un mes y 20 días después su cráneo, un omóplato, algunos dientes y costillas aparecieron con restos de un cinturón y una prenda de vestir a un costado de la Ruta 40 en la zona del Villicum, en Ullum.
Hoy, 20 días después de aquel conmocionante crimen, el caso María Rosa solo es un recuerdo que habita en la más absoluta impunidad, porque ya prescribió. Es decir, ya nada se puede hacer aunque aparezca el asesino y eventuales cómplices, porque venció el tiempo que tenía el Estado para esclarecerlo: se consideró que el homicidio fue agravado y por eso el plazo para investigar y juzgar a los responsables era 15 años, a contar desde el momento en que se produjo el hecho.
Para la Justicia provincial, la principal hipótesis se concentró en un crimen cometido por el propio marido y su hermano Jorge Balmaceda, por una supuesta infidelidad de la profesional. Pero el 25 de septiembre de 1999, ambos fueron absueltos por mayoría: un juez, José Enrique Domínguez, consideró que, lisa y llanamente, no tuvieron nada que ver. Otro, Héctor Fili, falló por el beneficio de la duda. Sólo Ricardo Alfredo Conte Grand votó por condenar a ambos, en sintonía con el pedido del fiscal Gustavo Manini, que había pedido perpetua.
Los hermanos Balmaceda habían pasado 2 años, 9 meses y 10 días presos y llegaron libres al juicio.
Esa vez, se ordenó continuar la investigación por el crimen, que pasó del Segundo al Tercer Juzgado de Instrucción. Y también el presunto falso testimonio de 20 personas, incluidos 8 policías. Pero ese caso, también prescribió en el Primer Juzgado de Instrucción.
Por eso en el entorno de los Balmaceda Pacheco, la familia de la víctima, siempre cuestionaron la acción de la Justicia y aún hoy aseguran que nunca se investigó como debía ser.
