La fiebre mundialista pegó fuerte en Iglesia, al punto que hizo que el municipio quedara acéfalo. En realidad, el que lo dejó en esa condición fue el intendente Mauro Marinero: viajó a Brasil a ver a la Selección argentina, no realizó el trámite que manda la ley para delegar funciones y actualmente no hay nadie a cargo de la administración departamental, aseguraron fuentes calificadas. Sin alguien autorizado a tomar decisiones, en algunos sectores la comuna está paralizada desde el lunes.
La situación de Iglesia salió a la luz ayer, en una entrevista que el periodista Ricardo Olivera le hizo en Radio Light al presidente de la Unión Vecina del Bella Vista, Guido Altamira, quien aseguró que el municipio quedó acéfalo por el viaje del jefe comunal. Más tarde, una fuente que pidió reserva confió que Marinero no hizo ningún trámite ante el Concejo Deliberante para disparar el mecanismo de reemplazo que corresponde cuando el intendente se ausenta. Es decir, no dijo nada acerca de que se iba.
La ley dice que si el intendente viaja fuera del país, debe pedir permiso al Concejo Deliberante y delegar sus funciones en el presidente del cuerpo, que es el siguiente en la línea sucesoria. Y si ese funcionario no está, el que sigue es el vicepresidente primero. Todo esto, para garantizar que el municipio siga funcionando.
La máxima autoridad del departamento deliberativo es Lucio Riveros, hombre del riñón de Marinero, y lo secunda el justicialista Oscar Vega Muñoz. El primero habría quedado al frente si el intendente hubiera seguido el procedimiento, pero se fue con él, dijeron distintas fuentes municipales. Muñoz, por su parte, señaló ayer que no está a cargo y cuando este diario le preguntó por qué, la comunicación telefónica se cortó, no volvió a atender los llamados y en el último intento, mandó a decir con un familiar que estaba ocupado.
En la Municipalidad no supieron precisar cuándo viajó exactamente Marinero, aunque aseguraron que el lunes ya no se presentó a trabajar. Este diario intentó hablar con él y con Riveros, pero fue imposible porque sus teléfonos celulares estaban apagados.
Así las cosas, técnicamente en Iglesia no hay quién tome la manija y algunos servicios administrativos están parados. Sucede que hace falta la firma del intendente, por ejemplo, para autorizar pagos a proveedores, hacer compras y llamar a licitación.
La noticia llegó a oídos del Gobierno provincial el lunes y causó malestar. Ese día se hizo un acto histórico para Iglesia por la declaración de Patrimonio de la Humanidad del Camino del Inca y el intendente, por supuesto, no estuvo (ver foto).
