Las últimas estadísticas oficiales confirmaron las cifras de consultoras privadas sobre el freno de la economía, en medio de la incertidumbre recesiva que preocupa al asalariado. Si bien no hay despidos masivos, el alerta son las suspensiones como en el sector automotriz que afectan a unos 10.000 operarios.
Otros números se suman a los temores. De acuerdo a un reciente informe del Banco Central, en el primer trimestre del año se cerraron 311.746 cuentas sueldo, es decir en las que se depositan los haberes de los trabajadores bancarizados en su gran mayoría. Esto se tiende a desvincularlo de la marcha del mercado laboral, aunque las cifras confirman la tendencia adelantada la semana pasada por el Indec, que situó la tasa de desempleo en el segundo trimestre del año en un
7,5%, 0,3 puntos porcentuales más que en igual período de 2013. Es cierto que este indicador está lejos del pico del 24,1% registrado durante la crisis de 2001-2002, pero está reflejando una tendencia del avance del desempleo por segundo trimestre consecutivo y el nivel más alto desde el primer trimestre del año pasado.
Los expertos coinciden en que aún no hay un escenario de despidos masivos en el país, pese a que las informaciones del sistema de la seguridad social revelan que en el primer trimestre se registraron 20.000 puestos menos de trabajo en el sector privado formal, en tanto sigue creciendo la precariedad laboral, es decir del empleado no registrado o "en negro” que se calcula en un 32,8% en el primer trimestre de este año.
La actividad económica se ha deteriorado, erosionando el poder adquisitivo del asalariado y consecuentemente del consumo, en tanto una inflación imparable enciende luces de peligro.
