Casi como una justificación de la rutina, se dan a conocer los resultados de los operativos oficiales destinados a preservar la flora y fauna silvestre protegida, donde existen numerosas especies en peligro de extinción. Los resultados considerados exitosos por los inspectores del área Flora y Fauna de la Secretaría de Ambiente de la provincia, se documentan con restos de animales faenados o enjaulados y la zona donde se realizó la ronda exitosa.

Los detalles que acompañan al material fotográfico entregado a la prensa, como el último caso publicado el mes pasado, señalan en este caso de que el personal del organismo sorprendió a dos depredadores en las cercanías de la Estancia Maradona, en el departamento Zonda, y que ambos se movilizaban en motos tipo enduro donde transportaban a dos guanacos faenados.

Hasta allí el escueto comunicado sin conocerse quienes son los sujetos, si fueron detenidos, el armamento que portaban y otros detalles propios de una actuación contra delincuentes que deben ser señalados de la misma forma que se hace en la crónica policial más si, como es habitual, portaban las armas de guerra que se utilizan para diezmar a los camélidos cordilleranos. De lo contrario, este comunicado queda en el anecdotario de la impunidad.

Podríamos abundar en detalles de hechos de estas características señalados en actuaciones anteriores en la misma serranía zondina, otro caso parecido en las cercanías de la Reserva de San Guillermo en los últimos días y los anteriores de mayor alcance en Caucete y 25 de Mayo con decenas de detenidos con una amplia logística criminal, pero la sin que se haya informado de igual manera cuál fue el desenlace y, fundamentalmente, las condenas -si las hubo- de lo que se duda cuando todo queda en la simpleza de una contravención.

Por otra parte existe un activo comercio de venta de aves y otros animales silvestres, que es promovido como mascotas exóticas. Se encuentra a la vista de todos y hasta dio lugar, días atrás, a la carta de un lector acompañada por fotografías de la persecución que sufren los pájaros en zonas de Pocito. En ese departamento la actividad de los cazadores furtivos es tal que se movilizan utilizando desde bicicletas hasta camionetas 4×4 y, además, las jaulas con las presas se exhiben para la venta con la misma impunidad con que se cazan los ejemplares y las torturas a que los someten para "domesticarlos”.