El proveedor Pedro Rodrigo Bustos no sólo que gestionó facturas truchas para justificar gastos supuestamente inexistentes del municipio de Caucete, sino que en los contactos que mantuvo con esa finalidad habló del intendente Julián Gil como si fuera parte del negocio. Así surge de las nuevas escuchas telefónicas a las que tuvo acceso DIARIO DE CUYO, que comprometen más al jefe comunal en el escándalo de la venta de instrumentos apócrifos y borrados de deudas de la AFIP que está en la mira del juez Leopoldo Rago Gallo. El dirigente político salió a defenderse, negó tener algo que ver con las maniobras y aseguró que los trabajos facturados sí se realizaron.
Gil es protagonista de una de las gestiones municipales más polémicas de este mandato y su nombre quedó en el ojo de la tormenta cuando salieron a la luz algunas escuchas telefónicas ordenadas por Rago Gallo, para investigar una presunta asociación ilícita que se dedicaba a comercializar créditos fiscales y eliminar obligaciones impositivas de empresas con la AFIP. La causa ya tiene 10 detenidos (ver aparte) y en las primeras grabaciones que salieron a la luz quedó en evidencia que Bustos le pidió a Eduardo Cristian Olmos, sindicado como el jefe de la organización, facturas truchas para supuestos gastos de la gestión del intendente caucetero.
Pero eso no es todo. En algunos de los diálogos que trascendieron ayer, mientras gestiona las boletas, acomoda los ítem a facturar y se refiere a la posibilidad de nuevas operaciones, Bustos le dice a Olmos que va a hablar del tema con el intendente. Inclusive, hasta le pide un consejo de cuál es la mejor alternativa para que Gil deposite “dos palos” en una cuenta bancaria (ver infografía).
Fuentes calificadas aseguraron que la presunción de la Justicia es que con las facturas falsas, el municipio pagó por trabajos y servicios que no se realizaron. Y de comprobarse, Bustos y Gil tendrían serios problemas. Las fuentes señalaron que el primero podría ser considerado partícipe de la red delictiva en la causa que instruye Rago Gallo y que el segundo quedaría expuesto a ser denunciado por defraudación al Estado.
La aparente conexión entre Bustos y Gil no se basa únicamente en las escuchas. Los concejales opositores afirman que el proveedor hace uso de una estrecha relación con el intendente para hacer negocios ilegales y acusan al jefe comunal de apañarlo en denuncias que tiene por estafa y hasta cuando se hizo pasar por funcionario municipal para alquilar un auto en France Motors.
Gil fue interpelado no hace mucho y dijo que no conocía a Bustos, pero después reconoció haberlo contratado para hacer trabajos en la comuna. En ese marco, dijo que lo contrató para la seguridad de la fiesta departamental y allí surge un dato comprometedor: las primeras escuchas dan cuenta de que el proveedor pidió una boleta apócrifa por 60 mil pesos para cobrar.
Aunque no se sabe si las consiguió Bustos, en los registros de la AFIP consta que dos empresas sindicadas como fantasmas emitieron cuatro facturas truchas a nombre de la Municipalidad por un total de 325.518 pesos. Las sociedades están a nombre de Claudio Díaz Tascheret y Javier Taillant e integran el lote de presuntas usinas de instrumentos falsos que investiga Rago Gallo.
El intendente exhibió ayer dos facturas pagas, una a nombre de Díaz Tascheret y la otra de Taillant, que están autorizadas por la AFIP y dijo que son las únicas que tiene con esas razones sociales. Al mismo tiempo, afirmó que Bustos facturó a nombre propio por la seguridad en la Fiesta de la Uva y el Vino y ante la pregunta de dónde sacó 2 millones de pesos, negó tener esa suma. Además, insistió en que “no tengo nada que ver con las maniobras de Bustos, él me puede nombrar porque es un estafador y se maneja así”.
Mientra tanto, Caucete arde. La concejal justicialista Romina Rosas contó que analizarán la posibilidad de presentar un pedido de juicio político contra Gil. “Primero nos dijo que no conocía a Bustos, después que sólo tenía una relación contractual y por último asumió que estuvo en la casa de este señor”, disparó.
