Brasil padeció ayer su peor derrota de todos los tiempos con una memorable paliza de Alemania, que lo goleó 7-1 ante su público en el estadio Mineirao de Belo Horizonte y avanzó a la final del Mundial FIFA 2014.

Antes de la media hora de juego, en un clima de absoluta estupefacción, los germanos destrozaron del modo más cruel el sueño del hexacampeonato con goles de Thomas Müller (11m.), Miroslav Klose (22m.), Toni Kroos en dos oportunidades (24m. y 25m.) y Sami Khedira (29m.).

El ingresado Andre Schüerrle, con un doblete a los 24 y 33 minutos del segundo período, configuró la caída más abultada de los brasileños en la historia de la competencia.

Con el tiempo reglamentario cumplido, Oscar consiguió el descuento de Brasil, que recibió silbidos y la humillación del "ole" de sus propios hinchas.

El primer gol en el Mineirao, marcado por Müller de volea, marcó el prematuro y simbólico final del partido.

Apenas 11 minutos batalló Brasil por la conquista de la victoria parcial con los pelotazos cruzados de Maicon a Hulk, a espaldas del lateral derecho Philipp Lahm, como principal recurso ofensivo.

Después del gol, Alemania fue una máquina perfecta de contragolpear frente a un Brasil desorganizado en el retroceso e impotente para cubrir al amplio frente ofensivo del rival.

Con acumulación de virtudes individuales y méritos colectivos, Alemania humilló a Brasil con una ráfaga de cuatro goles en siete minutos, que dejaron atónitos a todos los presentes en el estadio de Belo Horizonte.

Klose anotó el segundo para transformarse en el máximo goleador de la historia de los Mundiales (16); Kroos facturó con dos incursiones en el área y finalmente Khedira le puso el sello a una extraordinaria acción asociada.

En el Mineirao imperaba una enorme sensación de incredulidad y en la cancha los jugadores brasileños no encontraban explicación ni modo de contener a los alemanes, que recién en el segundo tiempo levantaron el pie del acelerador.

Scolari para evitar una paliza mayor se cuidó con los ingresos de Paulinho y Ramires.

Con una cuota de vergüenza, Brasil buscó el tanto del honor pero el arquero Manuel Neuer se lo negó con dos tapadas brillantes frente a Oscar y Ramires.

Envueltos en la resignación más absoluta de una tarde negra, los jugadores locales mermaron el ritmo y posibilitaron la maduración de dos nuevos goles de Alemania, anotados por el ingresado Schürrle.

Un lacerante "ole" de los propios "torcedores" ante cada toque del equipo visitante para cerró la jornada más negra de la historia del fútbol brasileño.