Silvia Prigent, la docente que había sido vista con vida por última vez el 29 de diciembre en la localidad bonaerense de San Fernando, fue encontrada ayer muerta en un descampado en el partido de Tigre. Mientras los pesquisas intentan establecer cómo la mataron (se habla de golpes y de un disparo) empezaron a surgir dudas sobre el comportamiento de su marido, el empresario Daniel Sfeir. Es más, un hermano de la víctima dijo que ‘no le cree nada‘, que no contó todo lo que sabe y que ‘no es buena persona‘, según reveló la versión digital del diario Clarín.
El cadáver de la mujer de 50 años fue hallado ayer en la mañana en una amplia zona de bañados ubicada a la vera de la ruta 26, en la zona norte del conurbano. Según vecinos del lugar, el cadáver de Prigent fue encontrado por un baqueano que alquila un campo donde cría vacas y que fue él el que llamó a la Policía.
El cuerpo de la maestra vestía la misma ropa con la que había salido a la calle por última vez, mientras que en la escena del crimen fue hallada la bolsa con la que había salido a efectuar compras, explicó a Télam una fuente la investigación. La desaparición de Prigent fue denunciada por su propio marido en los primeros minutos del 29 de diciembre, pero como no apareció, sus familiares y amigos hasta realizaron marchas de reclamo.
A raíz del avanzado estado de descomposición del cuerpo, los peritos aún no pudieron determinar la causa de la muerte aunque sospechan que la víctima pudo haber recibido un balazo en la nuca y golpes en el rostro.
Cosme Iribarren, el fiscal de Tigre, tiene en la mira como sospechoso a un hombre que el viernes pasado apareció con el celular de la víctima. Además, en poder de ese sujeto encontraron zapatillas con manchas de sangre y ahora intentan determinar si son o no de la víctima.
De todos modos, el fiscal del caso se mostró cauto: ‘La causa de la muerte no la podemos confirmar porque hay una investigación que está en trámite y cualquier dato que yo pueda dar o pueda dar un indicio, y como hay gente que está esperando una resolución, también hay gente que está involucrada, entonces lo que yo diga puede alertar a cualquiera‘, concluyó.
