Roberto Vargas pretendía ingresar a la casa de su novia luego de reiterar por enésima vez que no tenía hielo a un grupo de conocidos bebedores en la Villa Manuelita, en Santa Lucía. Y ahí escuchó un estruendo que pareció congelarle la sangre: en el acto empezó a tocarse el cuerpo, asustado, pues estaba seguro que "El Kike" Cristian Yapura (21) había concretado sus peligrosas amenazas de días previos, sin motivos. Un rápido chequeo lo dejó muy aliviado, pero cuando volteó a ver qué pasaba vio a "El Kike", con un revólver calibre 22 en la mano y a su víctima, desplomándose al piso. "Fue sin querer", dijo Yapura minutos antes de las 2 del 7 de marzo de 2009, y huyó a toda carrera porque más de uno del grupo en el que tomaban fernet con coca, se indignó y quiso ajusticiarlo. En el camino arrojó esa arma que había mostrado y percutado por "chiste" en el grupo antes del crimen, y se refugió en la casa de un conocido pero allí cayó preso. Diecinueve horas después ese hombre que acababa de unirse al grupo y estaba a punto de volver a su casa luego de algunos tragos, moriría en el hospital. José Luis Salinas conocía a Yapura, y entre ambos no había ningún problema.
Salinas tenía 35 años y cuidaba coches en el predio del hospital Rawson para mantener a sus cinco hijos. Era abanderado en una escuela de capacitación laboral donde este año se hubiera recibido de técnico en radio y televisión, recordaron ayer sus familiares. "Este muchacho me da lástima… se arruinó la vida él y nos la arruinó a nosotros", dijo consternada Elsa Salinas, que fue al juicio acompañada de su hermana Marta y su cuñada Graciela Brito.
Salinas recibió el disparo en el oído izquierdo, por la espalda. Y por eso se acusó a Yapura de homicidio agravado por alevosía, por la forma traicionera del ataque, ya que la víctima estaba indefensa al estar de espaldas. Pero ayer el fiscal de Cámara José Eduardo Mallea entendió que no se configuraba ese agravante, pues para la alevosía es necesario también que el agresor se ponga a salvo y eso no ocurrió con Yapura al exponerse a represalias de terceros.
Por eso Mallea pidió 19 años de cárcel por homicidio simple. Y los jueces Eugenio Barbera, Héctor Fili y Ricardo Alfredo Conte Grand (Sala III, Cámara Penal) adhirieron a su planteo pero condenaron a Yapura a 14 años de prisión.
Así desestimaron la petición del defensor Claudio Vera, de aplicar una pena de 4 años por homicidio culposo, es decir accidental. Vera sostuvo la versión de su cliente de que ese día había tomado pastillas antidepresivas con alcohol, y que eso influyó en su psicomotricidad a la hora de manipular el arma cuando pretendía "dar un abrazo" a Salinas.
"Yapura tiene 24 causas abiertas… si las sanciones hubieran llegado a tiempo, tal vez no estaríamos ocupándonos de este caso", resaltó ayer el fiscal en su alegato, entre molesto y resignado.
