Sólo un año después de conseguir la categoría de árbitro internacional, al platense Mauro Vigliano le llegó la gran oportunidad de su carrera, la de controlar el superclásico entre River Plate y Boca Juniors que concentrará todas las miradas del fútbol argentino. Vigliano, de 39 años, heredó la profesión de su padre, Jorge Vigliano, exárbitro de Primera División y director de la Escuela Superior Platense Árbitros, donde se graduó quien será el juez principal el domingo a las 17.15 en el Monumental.
También sus hermanos, Paulo y Enzo Vigliano, siguieron la tradición familiar, aunque solamente el primero continuó y actualmente controla partidos del ascenso argentino. En esta oportunidad, el mayor de los hermanos Vigliano, quien cuenta con experiencias en los clásicos de Avellaneda y Rosario, cumplirá con unos de los objetivos máximos que se traza todo ‘hombre de negro’ al momento de comenzar esa carrera. El árbitro del superclásico, quien estará secundado por Javier Uziga y Sergio Zoratti, probó con el fútbol, el rugby y la natación, hasta definirse por su actual profesión.
