Fernando Cavenaghi fue titular por primera vez en esta Copa, un regalo de Dios. Jugó y no tuvo el gol, pero festejó todos los tantos como propios. Porque se había quedado para intentar la vuelta olímpica con la Libertadores, él que volvió para ascender, que fue campeón de Primera, a quien le faltaba este premio gigante. El Torito fue reemplazado en el final, ovacionado, y salió con un brazo en alto y otro tocándose el corazón. Amor total, es ídolo, por eso se ganó la oportunidad de jugar.
Después del partido, entre tanta euforia, confirmó lo que se veía venir: ‘Acá se termina un ciclo, con el orgullo de haber levantado la Copa. Me voy con mucha emoción, con una gran alegría por ganar este título‘, dijo el Cave gol. Una despedida ideal, campeón de América. Habrá que ver si acá le pone el punto final a su carrera o siga afuera.
En tanto que su compañero, Leonel Vangioni destacó el coraje y sobre todo la ‘humildad‘ de este equipo que hizo historia consagrándose campeón de la Copa Libertadores. ‘Esto es increíble. Tenemos un grupo humano hermoso‘, dijo el lateral.
‘Esto es increíble: diez minutos antes de que terminara el partido no lo podía creer‘, agregó Vangioni, una de las piezas claves de este Millo campeón.
