El Monumento al Ejército de los Andes en Mendoza, una de las obras de mayor jerarquía sobre la libertad de Chile y Perú, que aseguró la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, hoy celebra su centenario.
La escultura que recuerda en el Cerro de la Gloria la gesta sanmartiniana en el mítico Cruce de Los Andes, una de las obras más importantes en su género desde el punto de vista artístico, histórico y arquitectónico, pertenece al escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari.
Los trabajos que se están realizando consisten en la conservación preventiva de la obra escultórica, realizada en bronce, específicamente sobre los relieves norte, sur, este y oeste, la estatua ecuestre y escudos, informó la cartera cultural mendocina. Las obras de conservación y reposición de elementos faltantes propiciarán la conservación de la pátina original como testimonio histórico-artístico, se reintegrarán los faltantes con técnicas y materiales originales y le darán una protección final. La ministra de Cultura, Marizul Ibañez, explicó: ‘La importancia de ser una provincia sanmartiniana y celebrar las fechas de estos hitos históricos para rescatar nuestro patrimonio cultural y mantener viva la gesta del Libertador de América, es recordar nuestro pasado para tener un futuro sólido‘.
La base del monumento está realizada con piedras que sugieren un pico escarpado. Al frente y separado de ese cuerpo se alza la figura del general José de San Martín, con los brazos cruzados sobre el pecho, la mirada hacia el infinito y el capote que denota el viento sobre la montaña, montado sobre su caballo. En la obra se destacan 3 frisos por lado de 15 metros de largo por 3 de alto y hasta un metro de profundidad, que representan la gesta libertadora: la fundición de armas con Fray Luis Beltrán; las damas de la sociedad donando sus joyas; la partida del Ejército Libertador de Chile y Perú con mulares cargados, bueyes, caballos; un encuentro de San Martín con baqueanos y los escudos argentino, peruano y chileno. Detrás de San Martín hay granaderos a caballo a cada uno de sus flancos y en el cuerpo central un grupo de soldados ataca al enemigo, un cóndor andino por levantar vuelo alude a la inspiración de la hazaña libertadora y, coronando la obra, una esbelta figura de mujer con cadenas rotas en sus manos simboliza la Libertad. La fantástica obra, de 22 metros de alto desde su base, demandó para su ejecución 14 toneladas de bronce.
Ferrari visitó Mendoza para definir el lugar en donde erigir el monumento y al encontrarse con el Cerro del Pilar -como se llamaba antes de rebautizarlo de la Gloria- exclamó: ‘Este es mi montículo, ni mandado a hacer‘.
Una Ley Nacional dictada en 1888 dispuso la ‘creación en la ciudad de Mendoza de un monumento conmemorativo de la Campaña del Ejército de los Andes‘. Sin embargo, la iniciativa nunca se pudo poner en práctica hasta que 21 años después, a través de otra norma sancionada por el Congreso Nacional en febrero de 1909 y conocida como ‘Ley de Conmemoración del Centenario de Mayo‘, dispuso en uno de sus artículos: ‘levantar en la ciudad de Mendoza un monumento al Ejército de Los Andes‘ y nombró una comisión para que se realice. Dos años antes de su inauguración, en enero de 1912, se colocó en el lugar la ‘piedra fundamental’, dejando de lado las internas que pretendían un espacio más urbano, como la Plaza Independencia o la Alameda. En enero de 1913 el gobernador Rufino Ortega le cambió por decreto el nombre al emplazamiento que tendría el conjunto escultórico, que desde entonces se llama ‘Cerro de la Gloria‘.
