‘Claramente es el peor momento con el tema combustible’. La frase es propiedad del flamante titular de Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP), José Garcés, luego de que en las últimas semanas las empresas redujeron hasta un 10% las frecuencias -dicen que tratan que sea los fines de semana y feriados para no perjudicar tanto al usuario- por una abrupta baja en el cupo de combustible que reciben: sólo en marzo, 25% menos. No es todo: YPF que antes les vendía a un precio mayorista (desde que se eliminaron los subsidios directos, el año pasado), ahora les cobra $5,399 el litro, el mismo precio que se le cobra a cualquier consumidor final. En ese escenario la empresa Mayo no sacó una sola unidad a la calle el viernes pasado (ver recuadro).

Ayer, los máximos funcionarios de Tránsito y Transporte y la Secretaría de Servicios Públicos de la provincia viajaron a Capital Federal para reunirse con el titular de la Secretaría de Transporte de la Nación, Alejandro Ramos, para buscar zanjar el problema, algo que -según dijeron los funcionarios- quedará atado a que primero se revisen los cupos que dispone San Juan (ver aparte).

Cada una de las 11 empresas que presta el servicio en San Juan ha estado el último mes ajustando los costos y la disponibilidad del combustible. La reducción de la frecuencia es aleatoria, es decir -explican los empresarios- las firmas las ajustan en base al gasoil que les va llegando y las necesidades que cada línea tiene. “Cada empresa va manejándolo como puede”, se sinceró el empresario Carlos Matus. Los problemas para conseguir gasoil si bien no son nuevos, desde ATAP reconocen que se agudizaron en marzo, justamente cuando el Gobierno nacional cargó sus tintas sobre la baja producción que evidenció YPF.

‘Durante marzo hemos tenido serias dificultades, porque dijeron que iban a mantener el precio pero con cupos inferiores, pero ahora resulta que no mantienen ningún precio y envían menos. Ahora la compañía YPF ha decidió dar los cupos que a ellos se les ocurre’, se quejó ayer Garcés. El dirigente contó que hay empresas de colectivos que se prestan el combustible, pero que buena parte se vieron obligadas a reducir ‘mínimamente el servicio’ o a salir a comprar el gasoil en otras compañías y a ‘precios estrambóticos’, graficó.

Puesto ‘blanco sobre negro’, hubo dos empresas que mostraron a DIARIO DE CUYO sus ‘números finos’ de marzo: una de ellas tenía un cupo de 182.000 litros y recibió 133.000; en tanto que otra recibió 60.000 litros menos de los originales 230.000 litros. “La semana pasada solicitamos un equipo, equivalente a unos 36.000 litros y luego nos terminan enviando lo que quisieron”, explicó desde la empresa Mayo, Luis Pozo, en diálogo ayer con Radio Colón.

Claro que la forma irregular de despacho de YPF se contrapone con los rígidos pasos que tienen que seguir las empresas al momento de realizar la compra, porque primero deben depositar la plata para la adquisición del combustible asignado, al siguiente lo constata la compañía y recién al otro día dan la orden de envío.